CONSTRUCCIÓN DEL
TEMPLO PARROQUIAL
Entrando ya en materia, uno de los objetivos concretos que
persigue esta investigación, es esclarecer lo concerniente al inicio de la
construcción del templo. Este dato tiene una importancia capital, ya que el
Decreto Legislativo que declaró Monumento Nacional al inmueble, lo considera
«una joya histórica de la Época Colonial[xxix]»; como puede verse, es la propia
declaratoria la que nos ubica en el tiempo acerca del inicio de la
construcción, y esto es muy importante, ya que al parecer es precisamente este
detalle -la consideración de colonial que se hace al inmueble- el principal
argumento utilizado para declararlo Monumento Nacional. Sin embargo existen
dudas acerca de si verdaderamente el templo puede ser considerado como tal; se
entiende que un inmueble es colonial, si fue construido durante el período
histórico que se denomina así, o tiene influencia arquitectónica de tal
período. La lógica indicaría, que para denominar como tal a un inmueble, se
cuenta con algún respaldo que sustente la nominación; sin embargo, el decreto
es escueto en cuanto a información sobre los motivos de la declaratoria, no
hace referencia a ningún estudio técnico que sustente lo que se está afirmando,
dejándonos con más preguntas que respuestas. Como veremos en detalle más
adelante, en efecto, la declaración se hizo sin contar con un estudio que
determinara la antigüedad de la estructura o que pudiera dar otras referencias
acerca de la construcción de la misma. En consecuencia, el resultado de nuestra
investigación dará un aporte, no solo para determinar el tipo de restauración
que se hará al inmueble (que tiene que tomar en cuenta la información histórica
que aquí se presenta para valorar su patrimonialidad) sino que también puede
botar los argumentos usados para el nombramiento de Monumento Nacional.
4.1 Las fuentes utilizadas.
La información que presentamos a continuación ha sido
obtenida por dos vías, la historia oral de los pobladores del municipio,
quienes amablemente colaboraron proporcionando datos y referencias; y los
documentos encontrados, en el Archivo Parroquial de San Pedro Nonualco (APSPN)
y en el Archivo Histórico del Arzobispado de San Salvador (AHASS)
Sin duda alguna, los mejores datos de esta investigación
provienen de documentos eclesiales, de entre los que se destacan: Libros de
Actas de Visita Pastoral, Copias Autenticadas de Visitas Pastorales en los
Libros de Bautismo y en los de Gobierno Eclesial y Libros de Inventario.
Además, se han encontrado referencias importantes en otros documentos
relacionados al qué hacer parroquial, como por ejemplo los Programas de Fiesta
Patronal. La investigación fue enriquecida también por otros datos procedentes
de libros, artículos y periódicos que refuerzan los argumentos expuestos.
A pesar de las diferentes fuentes escritas utilizadas, la
información más substancial es la que se ha obtenido de las Actas de Visitas
Pastoral (A.V.P) , estas eran «un aspecto importante del gobierno episcopal […]
El obispo debía visitar su diócesis cada año total o parcialmente de suerte que
al cabo de cinco años la hubiese visitado totalmente[xxx]» La Visita Pastoral
es una institución canónica, que tiene todo el rigor de un formalismo jurídico,
constaba de ocho partes[xxxi] entre las cuales interesa destacar dos: la
primera, que «el obispo inspeccionaba con cuidado el ministerio pastoral del
párroco. Antes de la visita éste debía preparar un informe sobre su ministerio.
Durante la visita, el obispo evaluaba el trabajo pastoral en base a dicho
informe[xxxii]», así mismo, el obispo contaba con un cuestionario amplio que
hacía al sacerdote, en el que destacamos los siguientes puntos «-Estado del
templo y sacristía: estado de las paredes por dentro y por fuera, techo, piso,
puertas y ventanas, presbiterio, campanario y campanas, detallando las
reparaciones necesarias[xxxiii]». La segunda cuestión que interesa destacar de
la Visita Pastoral es «el levantamiento del acta de visita por el secretario
[de la que] una copia autenticada quedaba en el libro de bautismo de la
parroquia y otra era registrada en el libro de actas de Visita Pastoral que el
obispo llevaba consigo[xxxiv]» Estos dos puntos son medulares para este
trabajo, ya que por el primero, podemos hacernos una idea del estado material
del templo; y por el segundo, sabemos que algunos de esos detalles, consignados
en el acta de Visita Pastoral[xxxv], están a nuestro alcance al revisar lo
libros en que se registraron.
Aunque la primera Visita Pastoral, en la que se da cuenta,
concretamente de San Pedro Nonualco, data de 1844[xxxvi] para ese entonces, San
Pedro era un anexo de la parroquia de Santiago Nonualco, por lo que esta visita
se registró en ese archivo parroquial. También la visita de 1853[xxxvii] corrió
igual suerte, hasta que en 1875, encontramos el primer registro en los libros
del APSPN, en lo sucesivo todas se han registrado en ese lugar.
Otra fuente fundamental, digna de elogio, es la que
encontramos a través de un artículo publicado con el título “Historia de la
construcción de la iglesia de San Pedro Nonualco”, aparecido en Programa
General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco de 1967, y cuyo autor
es el religioso franciscano P. Peregrino Francesco de Zan O.F.M. En el
encontramos, una reseña cronológica de todo el proceso de construcción y de las
modificaciones sucesivas del inmueble; a pesar de su brevedad, este escrito ha
sido de gran valor, ya que ha permito recomponer buena parte del rompecabezas
que de otra manera hubiera sido imposible. Este artículo es digno de elogio,
por la preocupación inherente de este religioso en conocer la historia de la
parroquia que él administró entre 1964 hasta su repentina muerte en 1972.
Además de este artículo, y de otros de igual valor histórico, este religioso
fue responsable de la organización del archivo parroquial de San Pedro
Nonualco, lo que ha permitido su conservación y ordenamiento.
A continuación se presenta la información encontrada:
4.2 Existencia de un templo anterior al actual
Para hacernos una idea concreta de la antigüedad, y en base
a algunas sospechas que se tenía, se indagó sobre la existencia de un templo
anterior al actual. Efectivamente, al consultar a los pobladores de San Pedro,
algunos como el Sr. Julio Mejía y el Sr. Víctor Manuel Arias Parada dieron
información al respecto: el primero dijo saber de la existencia de esta
estructura, de que era muy pequeña -“como una ermita”- y se localizaba en el
mismo lugar; por su parte, el segundo, además de confirmar la información
anterior, proporcionó los nombres de quienes él dice, fueron sus constructores,
identificándolos como originarios de San Vicente: Rodolfo Fortís y otro solo
referido como Mariano, además de ellos, participó un sampedrano de nombre
Agapito Gómez. A pesar que se intentó corroborar esta información con otras
personas, nadie más dio referencias en este sentido, lo que si refirieron es
que el mencionado Agapito Gómez, fue conocido por algunos de los informantes
más ancianos, dato del que hablaremos adelante. Sobre este tema citamos al P.
de Zan: «En Diciembre de 1965 sostuve una entrevista con Don Francisco Urías
(ya fallecido) que nació en 1873. Me dijo que la iglesia antigua era de adobe,
algo hermosa y con varias gradas en el portal; que había al frente una cruz y
una gran ceiba[xxxviii]» Con esto queda claro la existencia de un templo
anterior al que nos ocupa, pero este hecho nos lleva a una pregunta ¿hasta
cuándo existió ese templo? o lo que es lo mismo ¿la consideración de colonial
que se hace al inmueble actual, y que es el principal argumento para declararlo
Monumento Nacional, es sostenible al considerar la existencia de un templo
anterior? La respuesta a esta interrogante es inherente al objetivo perseguido
en este capítulo: ¿cuando se comenzó a construir el templo?
Al hacer un repaso de las informaciones que se tiene acerca
del templo, nos encontramos con noticias desde 1770[xxxix] por las que sabemos
que San Pedro, en esa fecha, era un anexo de la parroquia de Santiago Nonualco,
y que por lo tanto, es lógico pensar que tenía un local para sus celebraciones
religiosas, aunque no se tiene información si ya existía una estructura que
pudiésemos llamar templo[xl]. Para 1842 Marroquín refiere, al hablar sobre las
agresiones entre los pueblos de San Pedro y Santiago Nonualco, que en una de
las incursiones de los segundos al poblado de San Pedro, éstos fueron puestos
sobre aviso a través de un tal Celestino Rojas que «tocó arrebato las campanas
del templo de San Pedro[xli]», con lo que ya se habla de un local que tenía
campanas y se denomina propiamente templo. En 1853, en el inventario que la
municipalidad hizo de los ornamentos y alhajas pertenecientes a la iglesia
parroquial[xlii], de hecho se reconfirma la existencia de lo que podemos llamar
una estructura que servia como templo, y que contaba con todo lo necesario,
accesorios y muebles, para poder ser considerada como tal; en 1858[xliii] se
describe incluso, el lugar en el que esta estructura se hallaba ubicada. En
1875 comienza el registro que se tiene por medio de las A.V.P., en la que
corresponde a este año se lee que entre algunos de los imperativos que se
imponen al cura, se encuentran «reparar las paredes del panteón y techo de la
iglesia que se hallan deteriorados[xliv]», en otra A.V.P., fechada en ese mismo
año, se dice:«dando gracias al Sr. Cura por el regular estado material en que
se encuentran sus iglesias y encargándole redoble celo para atender mejor a
dicho estado y al moral de sus feligreses: que procuré corregir los abusos con
suavidad y no oponerse a los que demandan las mejoras de sus iglesias[xlv]»
También de ese año, 1875, según refencias de un documento etnográfico, sabemos
que «hubo un terremoto que la votó [a la iglesia] en parte[xlvi]». Luego
tenemos noticias que nos da el artículo del P. de Zan, por medio de una
conversación que él sostuvo con un Señor de nombre Hermógenes Gómez, nacido en
1878, quien sostiene que «el 8 de septiembre de 1885 […] el templo estaba
arruinado debido a un terremoto […] pero que el padre Manuel Velásquez, […]
celebró la misa de ese día en la iglesia nueva que se estaba construyendo.
También recuerda que en 1894 el templo estaba casi destruido del todo y estaba
siendo construida una nueva iglesia por don Mariano Alvarado, contratista de
Santiago Nonualco y que después siguió trabando en ella Don Julián Molina[xlvii]»
Esta información es reconfirmada en parte por el A.V.P. de 1888, en cuyo
numeral 4, de las disposiciones del Obispo, se lee «Que antes de continuar el
trabajo emprendido de la nueva Iglesia Parroquial haga venir al maestro
Pascasio González, para que forme el plano a fin de que la construcción se haga
con la mayor perfección que se pueda[xlviii]»
Como puede verse, referencias a la construcción del templo
actual se tienen desde 1885, y referencias concretas a una anterior estructura
desde 1842. Queda demostrada entonces la preexistencia de un templo anterior al
actual, el que probablemente pudo ser colonial, pero del que se desconoce su
fecha de construcción. Se desprende inmediatamente una conclusión importante:
el actual templo dificilmente puede ser considerado colonial.
4.3 Inicio de la construcción del templo actual
La documentación es contundente, la Visita Pastoral de 1888
que mencionamos con anterioridad así lo demuestra. En el numeral 4, ya citado,
se ve con claridad que los trabajos habían comenzado, pero no estaban tan
avanzados, pues se pide que antes que continúen se lleve a Pascasio González,
para que se encargue de formar los planos. Además de esta, se dan dos
disposiciones que parecen guardar relación con el inicio de la construcción: la
primera, referente a que el Obispo dejó en poder del Cura «sesenta y ocho pesos
para que los invierta en las cosas de que más necesidad tenga la iglesia
parroquial[xlix]». Y la segunda, dejar «dispensados los derechos de Visita[l]».
A pesar que esta es la primera alusión directa al inicio de
la construcción, en la siguiente Visita Pastoral, en 1899, se amplia el
panorama de lo que fue ese largo proceso; en la parte histórica del Auto se lee
«El diez y siete [de noviembre], después de las labores del día y previa
citación por el Sr. Alcalde de las persona principales influyentes del pueblo,
se tuvo en la noche una junta con el objeto de determinar lo necesario acerca
de la reconstrucción de la iglesia, suspensa por algún tiempo por falta de
fondos, Su Señoría Ilustrísima manifestó a la junta, el objeto de la reunión,
el cual bien conocido y estimado no se tuvo dificultad en proceder a una
suscripción de fondos […] La suscripción de su Señoría Ilustrísima fue de 30
pesos[li] que quedarán en poder del Sr. Cura y dispuso dicho prelado que ningún
gasto se hiciera por la Tesorería sin llevar el visto bueno del presidente de
la Junta y el dese del Sr. Cura, bajo cuya dirección la misma junta a de
marchar y desempeñar su trabajo. Dispuso igualmente que la junta amplié la
suscripción referida y que ya por medio de una suscripción de medio real
semanal, ya por medio de entradas y rifas procúrese como le sea posible el
crecimiento de los fondos que necesita para la conclusión de la obra bajo el
plano que hasta hoy a servido de base[lii]» Además, se dispone que el templo
«continué los trabajos de su interior, sacristía, portada y atrio, etc. con los
recursos de la junta que al efecto hemos renovado[liii]»
Como decíamos al inicio, la evidencia encontrada es
contundente, no cabe duda que el templo se comenzó a construir en una fecha
anterior pero cercana a 1888. La historia oral de los pobladores de San Pedro
Nonualco parece inclinarse también en este sentido, esto a pesar que ningún
informante nos diera referencias concluyentes. Las personas que se aventuraron
a proponer una fecha de construcción pueden clasificarse en dos grupo. El
primero, que refirió el inicio de construcción en el siglo XIX: el Sr. José
Argueta Castillo, y su esposa, Sra. María Carmen Cornejo, imaginan que se
inicio en “el siglo viejo” quizá por 1860; mientras tanto, el Sr. Julio Mejía,
luego de descartar la consideración de colonial que se hace al templo, propuso
que su construcción se dio entre 1880 y 1890, asociando la administración del
P. Manuel Velásquez al hecho. El segundo grupo, se inclinó por que la
construcción se inició en las primeras décadas del siglo XX: El Sr. Rafael
Hernández, propone la fecha 1910, pues en ese tiempo su “tatita” (abuelo)
trabajó en la construcción de la fachada; también el Sr. Víctor M. Arias Parada
dice haber escuchado de su abuelo que “de 1910 en adelante se empezó a
construir” la iglesia, y que esta había estado en otro lugar; para el Director
de la Casa de la Cultura de la localidad, Sr. Jesús Manzanares, la construcción
sucedió entre 1910 y 1915, siendo el constructor de apellido Ventura.
Además de referencias relacionadas con fechas concretas,
algunos pobladores asociaron -tal como lo hiciera el Sr. Julio Mejía, arriba
citado- al P. Manuel Velásquez[liv] con el inicio de la construcción, por
ejemplo, el Sr. Tobías Burgos dice que “la iglesia probablemente se hizo en
tiempos del padre Velásquez”; además de él, al menos cinco personas dijeron
saber que éste sacerdote “tuvo algo que ver” con la construcción, aunque no
pudieron precisar mucho, excepto que por esa razón la avenida que pasa atrás
del templo lleva su nombre. Otra referencia indirecta a la fecha de inicio de
construcción, la proporcionó el Sr. Juan Bautista Rodríguez, quien recuerda que
su papá comentaba haber participado en la construcción de la iglesia, “sacando
cedros con sus bueyes”. Por cálculos realizados[lv] se infirió que su papá
había nacido en 1881 y por tanto su colaboración tuvo que darse por lo menos en
su juventud temprana (ya que tenía edad de poseer bueyes) y esto nos lleva
finales del siglo XIX y principios del XX.
En conclusión, el largo proceso de construcción del templo
se ve reflejado en la historia oral de los lugareños, y los datos que
proporcionan enriquecen la información que nos proveen las fuentes escritas. A
pesar de que ya podemos ubicar el inicio de la construcción, hace falta
contextualizar ciertos acontecimientos de importancia.
4.4 Argumentos de construcción del nuevo templo
¿Por que se construyó una nueva iglesia? ¿Cuáles fueron los
motivos y el contexto en que se decidió que se tenía que hacer un templo nuevo?
En la sección 4.2, apuntamos el testimonio de Don Hermógenes
Gómez, quien sostenía que en 1885, el templo estaba arruinado debido a un
terremoto; poniendo atención en ello, el P. de Zan dirigió una carta al Br.
Jorge Lardé y Larín pidiendo referencias sobre este evento sísmico,
supuestamente ocurrido, el 8 de septiembre de 1885, a la que éste contesto «que
ni el Capitán francés Conde Fernando de Montessus, ni Carlos Sapper, ni su
padre Don Jorge Lardé menciona algún terremoto entre los años 1882 y
1886[lvi]», además agrega que «la destrucción del viejo templo no se debió a
ningún sismo sino al deseo vehemente de los fieles por erigir un mejor
santuario a su Patrono[lvii]» Ante esta respuesta, el P. de Zan dice estar «de
acuerdo por […] dos razones: Si acaso hubo un terremoto el 8 de septiembre de
1885, en ese mismo día el P. Manuel Velásquez celebró la Misa en una galera
nueva que estaban construyendo […] Además, fue a finales del siglo pasado
cuando comenzó el auge de la caficultura en San Pedro Nonualco. Esto trajo
bonanza económica, y cuando hay bonanza económica se está en condiciones de
sustituir un edificio viejo por otro nuevo. Esto puede confirmarse fácilmente:
en el año 1878 había en caja 374 pesos como sobrante de lo recogido de las
romerías de Santa María Ostuma[lviii]»
Ahora bien, los argumentos propuestos para la construcción
de la nueva iglesia no son convincentes. Por un lado, el Br. Lardé y Larín, no
explica como llega a la conclusión de que fue el deseo vehemente de los fieles
por erigir un mejor santuario a su Patrono, el que motivo la construcción. Por
otro, el argumento del P. de Zan de la bonanza económica como motivo para
sustituir el viejo edificio, y la supuesta comprobación de ello, refiriéndose
al excedente de dinero de la Romería de Santa María Ostuma, no explica en sí
misma nada, primero por que, a no ser que se refiera a 1878 como fecha de
inicio de construcción -que no lo dice en ninguna parte y que antes confesó
desconocer- la fecha sería irrelevante, ya que es 10 años antes del primer
registro fidedigno que señala que se estaba trabajando ya en la nueva iglesia;
en el A.V.P. de 1888 se deja entrever, que si bien ya se había comenzado a
trabajar no se había avanzado mucho, por lo que es dudoso que se haya comenzado
10 años antes, que sería lo indicado para que ese dinero de 1878 pudiera
explicar algo. Por otra parte, de lo que se carecía era de dinero para la
construcción, la Visita Pastoral de 1899 muestra esa carencia, y que a pesar de
ya tener los planos, o sea, ya tener una idea del gasto en que se debía
incurrir, el trabajo estaba parado y hubo necesidad que fuera el obispo el que
renovara la Junta de Contribución. Hay que reconocer que ciertamente, como
señala el P. de Zan, fue a finales del siglo XIX cuando se dio el auge de la
caficultura en San Pedro Nonualco, precisamente «“cuando el Gral. Menéndez
regaló al pueblo la montaña” en 1885, fue cuando la producción de café se
incrementó, según cuentan los más viejos[lix]». No solo en San Pedro Nonualco,
sino en todo el país[lx] sucedía esto, resulta curioso que a pesar de que la
gente tenía el dinero (se demuestra con la solicitud con que atienden la
convocatoria del Obispo y dan sus aportaciones) los trabajo se hayan parado por
falta de fondos.
El problema principal de los argumentos expuestos por el Br.
Lardé y Larín y por el P. de Zan, es que parten de una confusión probable: El
testimonio de Don Hermógenes Gómez únicamente dice que el 8 de septiembre de
1885 sus papas lo llevaron a San Pedro, provenientes de Santa María Ostuma,
para que se le administrase el sacramento de la primera comunión, y que a raíz
de de un terremoto, la iglesia estaba deteriorada y se estaba construyendo
otra, la que fue utilizada para darle su sacramento. En ningún momento dice que
el terremoto haya sido ese mismo día, y sí menciona que, por que la iglesia
estaba deteriorada por un terremoto, la celebración se hizo en una nueva
estructura que se estaba construyendo; la que ya tenía algún avance, pues fue
utilizada para hacer celebrar la Misa; si el terremoto hubiera sido ese mismo
día (8 de septiembre de 1885) y la iglesia se hubiera deteriorado como él dice,
a causa de esta, dudosamente se habría hecho una celebración de Primeras
Comuniones y más dudosamente habría ya una estructura en construcción. La
confusión radica, al parecer, en que el P. de Zan entendió que el terremoto
había sucedido en el día descrito, al pedir una referencia al Br. Lardé y
Larín, por su puesto que no se encontró registro de tal evento; ahora bien, la
falta de registro no indica que el hecho no se haya podido dar, tampoco se
registró el sismo de 1932 que destruyó el barrio San José de San Pedro
Nonualco, y sin embargo, no cabe duda que se diera. A pesar de que en su
artículo el P. de Zan diga, luego de exponer la repuesta que dio Lardé y Larín,
transcrita arriba, que «sin embargo, Don Hermógenes Gómez, con quien hable
nuevamente, insiste en que hubo un terremoto el 8 de septiembre de 1885: que él
lo recuerda muy bien[lxi]» parece que hay una contradicción evidente entre las
dos declaraciones del Sr. Gómez, en la que seguramente interviene la confusión
del P. de Zan y que los argumentos expuesto, se mantienen a pesar de la segunda
declaración.
Teniendo en cuenta la información disponible, parece
plausible que la decisión de erigir un nuevo templo, provino por la ruina que
sobre el anterior trajo un evento sísmico. En la sección 4.2 hablamos de una
fuente etnográfica, según la cual, en 1875 hubo un terremoto que daño el
templo, sin embargo no existe registro oficial al respecto y no contamos con
otras referencias que confirmen tal suceso. Por suerte, en un artículo sobre el
Sr. Antonio Hernández, personalidad local de San Pedro Nonualco, se dice «fue elegido
alcalde en 1880. En el mes de enero de ese mismo año, se produjo un terremoto,
ocasión en que se mostró como verdadero Padre de los Desamparados ayudando a
los pobres que habían sido víctimas del sismo[lxii]» Esta información
proporciona la referencia necesaria; aunque sabemos que hubo un terremoto en
1872[lxiii] -registro más cercano a 1875, mencionado en la fuente etnográfica-,
en realidad no hay nada que lo relacione con daños en San Pedro, cosa que sí
existe en el caso de este evento sísmico en 1880, además del registro oficial
correspondiente: entre el 20 y 21 de diciembre de 1879, se dio un terremoto con
epicentro entre San Salvador-Ilopango, que activó un enjambre sísmico que duró
hasta el 31 de diciembre de ese año, «produciendo daños en los alrededores del
lago de Ilopango[lxiv]»; según otra fuente, estos temblores «culminaron el 20
de enero de 1880, con el nacimiento de unos cerros de roca en el lago[lxv]» de
Ilopango. Como puede verse, la información sobre la fecha, magnitud y alcance
geográfico del suceso, corresponde con el terremoto registrado en enero en San
Pedro.
En la Visita Pastoral de 1888, además de las noticias sobre
la construcción del templo parroquial de San Pedro, se dispone, en el numeral
10, la creación de una «Junta Parroquial para la reparación de la iglesia de
Santa María Ostuma, pudiendo invertir […] los sobrantes así de la Mayordomía
como de la Tesorería[lxvi]» con lo que se puede ver que también el templo del
vecino municipio estaba dañado, ¿Tiene relación el daño registrado en el templo
de Ostuma, con la construcción de una nueva iglesia en San Pedro? En la visita
anterior, 1875, el obispo pide «reparar las paredes del panteón y techo de la
iglesia que se hallan deteriorados[lxvii] » y luego, en ese mismo año, vuelve y
dice «dando gracias al Sr. Cura por el regular estado material en que se
encuentran sus iglesias y encargándole redoble celo para atender mejor a dicho
estado y al moral de sus feligreses: que procuré corregir los abusos con
suavidad y no oponerse a los que demandan las mejoras de sus iglesias [lxviii]»
con lo que se ve que las estructuras no estaban en sus mejores condiciones y
que había quienes demandaban mejoras. Parece claro que a través del tiempo las
estructuras habían sufrido algunos daños, en los 13 años que separa las dos
Visitas debió suceder algo que hiciera tomar la decisión de levantar un nuevo
templo en San Pedro, los daños registrados en la iglesia de Ostuma pueden ser
la evidencia de un evento sísmico que afectó la zona y que llevo a tomar la decisión
de construir el nuevo templo.
Del testimonio de Don Hermógenes Gómez queda claro que el
terremoto que él refiere sucedió antes de 1885, a falta de otro registro
contundente, el temblor de 1880 es el más próximo y del que hay referencia a
daños para San Pedro, siendo el supuesto responsable de dañar la estructura del
templo y de obligar a la construcción de uno nuevo, sin embargo hay un detalle
importante, que se presenta a continuación.
4.5 Ubicación del templo
Del primer testimonio del Sr. Hermógenes Gómez se desprende
una consideración que habría que tener en cuenta: al mismo tiempo que dice que
había una iglesia deteriorada, también refiere que se estaba construyendo otra,
lo que da pasó a una interrogante obvia ¿estas iglesias estaban en lugares
diferentes? Cuando consultamos esto, con los informantes, en un 99% dijeron que
la actual iglesia siempre ha estado en ese lugar, solamanete uno, el Sr. Víctor
M. Arias Parada -sección 4,3-, mencionó una breve refencia de su abuelo, quien
le decía que había estado en otro lado.
En 1858, Lorenzo López describe la ubicación de un templo
anterior al actual -ver sección 3.2- que sin lugar a duda se corresponde al
existente, en este sentido no podemos decir que estos dos templos estuvieran en
lugares distintos, sin embargo ¿cómo explicar entonces, la información de Don
Hermógenes Gómez, que parece indicar la existencia al mismo tiempo, de una
iglesia deteriorada por un terremoto y de otra en construcción en el mismo
lugar?
Además de que la ubicación que da López concuerda con la
actual, esta a su vez se corresponde a la de los trazos de asentamientos
promovidos por los españoles en la época colonial. Recurriendo a los datos que
los informantes nos han dado sobre el templo anterior -que seguramente es del
que habla López- todos coinciden que era más pequeño y que se localizaba en el
mismo lugar, también se ha dicho que frente suyo había una ceiba, incluso el
informante del P. de Zan, Don Francisco Urías -sección 4.2- lo confirma.
Además, hubo quienes dijeron que el terreno que hoy ocupa el Mercado Municipal
perteneció en algún tiempo a la iglesia, versión reafirmada por el P.
Maximiliano Martini, párroco de San Pedro Nonualco en dos períodos, quién
recuerda que cuando se iba a construir el Mercado, a finales de los 60´, la
parroquia trató inútilmente de hacer valer su derecho de propiedad de este
terreno sobre la municipalidad, este hecho también es confirmado en un
documento etnográfico que dice que el templo antiguo, «llegaba hasta la mitad
del mercado, por supuesto con todo y el atrio[lxix]»
Teniendo toda esta información en cuenta, podemos proponer
que acaso el templo -que refiere el Sr. Hermógenes Gómez como dañado por el
terremoto- si bien es cierto se encontraba en el lugar referido por Lorenzo
López, que concuerda con la ubicación actual, no estaba exactamente en el mismo
lugar que el existente ahora.
López menciona que el templo se hallaba sobre un cerrito que
casi domina este pueblo y tiene una hermosa vista hacia el Oeste y Sudeste y lo
mismo tiene al Noroeste, descripción topográfica que caracteriza también al
terreno del actual Mercado Municipal y de hecho, hay indicios que antiguamente
el terreno del Mercado y de la iglesia eran uno solo, es más, no fue sino hasta
1927 que se «se niveló y empedró la calle que separa a la iglesia del
mercado[lxx]», es decir que fue hasta esta fecha, que existió una clara
diferenciación de ambos espacios.
Es plausible, por lo expuesto antes, que el templo que
precede al actual, se ubicase si bien en el mismo terreno, en un lugar
diferente; según el Sr. Urías, citado por el P. de Zan, la iglesia estaba
frente a una ceiba: sabemos que había una ceiba en medio de lo que hoy es el
mercado y sabemos que la iglesia llegaba hasta mediaciones del mercado.
Proponemos, y solo podemos proponer, por que no comprobar, ya que esto
requeriría un estudio para tal fin, que el templo que precedió al actual,
estaba en un lugar más al poniente, quizá tomando una buena parte de lo que hoy
es terreno del Mercado Municipal. Si eso fuera así, y recordando que era
pequeña, habría suficiente espacio para hacer una construcción en la parte de
atrás del terreno, con lo que sería posible entonces, que el testimonio del Sr.
Hermógenes Gómez no fuera contradictorio. Perfectamente pudo haber dos estructuras,
una deteriorada y otra en proceso de construcción en el mismo terreno
Pero ¿para que habría dos estructuras? López dice que 1858,
en todo el pueblo existían «seiscientas setenta y ocho casas, entre las cuales
hay siete de particulares, el convento y el cabildo, que pertenecen al pueblo,
la iglesia parroquial y el Calvario, y tres más de teja, las demás son pajizas,
aunque hay varias que tienen sus corredores de teja[lxxi]» por lo que nos damos
cuenta que las edificaciones tejadas eran muy pocas (sin lugar a duda, las casa
tejadas eran las más grandes, ya que eran las de personas con mayores recursos
económicos), en el numeral 10 de la citada Visita Pastoral de 1888, se dice que
el templo de Santa María Ostuma estaba dañado[lxxii], el mismo Sr. Gómez dice
que el de San Pedro estaba dañado por un terremoto, pero no que estuviera
totalmente destruido, es más, enfatiza que por motivo de la celebración de las
Primeras Comuniones se decidió limpiar la construcción en proceso, para
realizar allí la celebración, o sea que esa estructura no había sido utilizada
sino hasta esa fecha especial. El Sr. Gómez recuerda -él tendría 16 años de
edad, ya que había nacido en 1878- que fue hasta 1894 que «el templo estaba
casi destruido[lxxiii]» con lo que deja entrever que anteriormente se mantuvo
en pie; la fecha es importante, ya que es 6 años después de la primera
referencia a la construcción -a través del A.V.P. de 1888- que se tiene
registrada.
Es probable que la estructura deteriorada del templo
anterior se mantuviera en uso, debido a que no existía en la localidad otro
lugar que pudiese servir para albergar al culto (recordar dos cosas: el número
bajo de casas tejadas, que sin duda eran la más aptas por su tamaño y
condiciones; además, la fecha referida por el Sr. Gómez: septiembre, en pleno
invierno, donde no se podía prescindir de local para el culto); también los
argumentos del Br. Lardé y Larín, -insostenibles en lo referente a la
inexistencia de un terremoto que dañara la estructura- proporcionan un buen
indicio: la erección de un nuevo templo siguiendo, además de la necesidad de
contar con un local seguro, el deseo de erigir uno mejor; es probable que la
idea de hacer mejor el templo incluyera corregir la posición del mismo, dejando
más espacio a la plaza. Sabemos que el terreno que estaba detrás de la iglesia
antigua -donde está el templo actual-, para esos años, estaba disponible. El
lugar en el que se encuentra en la actualidad la sacristía (atrás del
presbiterio, en el límite oriente de la construcción del templo) fue adquirido
en 1936[lxxiv]; la calle que pasa atrás de la iglesia, fue construida, según
alguno informantes, en tiempos recientes, antiguamente no existía siquiera, al
igual que las casas particulares que ahora se localizan allí.
Por lo tanto, es posible que la construcción del nuevo
templo se haya retrocedido varios metros con relación al anterior, con el
propósito de dejar más espacio en lo que, en ese tiempo era una plaza y que
luego sería el Mercado Municipal. Otro detalle: cuando se construyó el templo
actual no tenía las mismas dimensiones que ahora, pues para 1901 fue agrandado
en 14 varas[lxxv]; si en la actualidad el templo mide 62.11 mts. de
longitud[lxxvi], el agrandamiento de 14 varas equivale a un 23% más de espacio
(unos 12 metros más o menos). Si reducimos este 23% a la actual estructura, nos
daremos cuenta de la considerable disminución en el área, lo que hace más
posible la existencia propuesta de las dos edificaciones.
Otro argumento lo representa el hecho de que el templo no
está centrada en el terreno sobre el que se asienta, más bien se construyó
desplazado hacia el sur, dejando un espacio al Norte, esto sucedió por que al
ser construido no existía el muro de contención -ve sección 5.2.3- teniendo un
espacio limitado por entonces. Este hecho demuestra, que sin consideramos al
templo y al Mercado Municipal como un mismo terreno, la mejor topografía es la
que se encuentra en el Mercado, siendo más lógico que la antigua iglesia se
ubicara allí.
En la fuente etnográfica, se dice que la antigua iglesia
empezaba 2 metros más atrás que la actual y llegaba hasta la mitad del mercado
con todo y atrio; el templo no pudo emepezar 2 metros atras, esto no puede ser
por dos razones: 1) implicaría que la iglesia era más grande que la actual, lo
cual sería dudoso y las referencias indican todo lo contrario, 2) por que los
terrenos que en ese entonces estaban atrás de la iglesia eran los que ahora
ocupa la sacristía, y sucede que esos terrenos no pertenecían a la iglesia, ya
que, como se ha anotado, se adquirieron en 1936. A pesar de ello, es seguro que
ese dato pretendía designar algo que por alguna razón el entrevistador no
captó.
En conclusión, basados en el valioso testimonio del Don
Hermógenes Gómez, la existencia de dos templos tiene alguna lógica, y es
importante para entender por qué el actual se ubica en ese lugar.
4.6 Sobre los constructores.
Para ir finalizando este capítulo, se hará referencia breve
a los constructores del templo actual.
En los A.V.P. de 1888 y de 1899, se informa sobre el proceso
de construcción, pero no se dice nada sobre los constructores. En 1888 se
dispone en el numeral 4, que se haga llegar a Pascasio González para que forme
los planos de la nueva construcción, pero no se ha encontrado ningún registro
que confirme o desmienta la llegada de este diseñador. En 1899, se recomienda
que se continúen los trabajos siguiendo los planos que habían servido de base,
de lo que se desprende que alguien había diseñado la estructura, pero no se
dice quién, ni quién debía ejecutarla, o si era una misma persona.
A falta de registro en los A.V.P., se han encontrado dos
referencias a los constructores, provenientes de otras fuentes: La primera, a
través del testimonio de Don Hermógenes Gómez, por quien sabemos que «en 1894
[…] estaba siendo construida una nueva iglesia por don Mariano Alvarado,
contratista de Santiago Nonualco y […] después siguió trabando en ella Don
Julián Molina[lxxvii]», a éste último, también se le menciona como encargado de
la construcción de un campanario de madera en 1900[lxxviii];. La segunda
proviene de Marroquín, quien al hablar sobre la descendencia del último cacique
indígena de la localidad, en concreto, del Sr. Pablo Hernández, dice «él
realizó la construcción de la fachada actual del Templo; pues con su autoridad
sobre los indígenas elaboraba las planillas de las personas que tenían que dar
su trabajo gratis[lxxix]», lastimosamente el Dr. Marroquín no ubica el hecho en
el tiempo, pero sí el Sr. Rafael Hernández, nieto del aludido, quien dice que
esto sucedió por 1910 y confirma lo dicho por Marroquín: su abuelo “invitaba
para que fueran a ayudar”.
Además de estas referencias escritas, se encontró en la
historia oral de los pobladores algunos indicios importantes. El que mejores
datos aporta es el testimonio del Sr. Víctor M. Arias Parada, citado en la
sección 4.2, quien menciona los nombres Rodolfo Fortís, Mariano y Agapito
Gómez, pero los relaciona a la construcción del templo anterior; evidentemente
la construcción de ese templo es demasiado lejana para que se tenga referencias
sobre ella, así que lo más probable es que haya una confusión y que esos
nombres estén relacionados con la construcción actual, en efecto, dos de esos
nombres pueden ser vinculados directamente: Mariano y Agapito Gómez, el primero
es sin duda el Mariano Alvarado referido por el Don Hermógenes Gómez en su
testimonio, arriba citado; el segundo, es un poblador de San Pedro, del que ya
habíamos dicho fue conocido por los informantes más ancianos, recordado como
uno de los mejores carpinteros de la localidad, trabajando varias veces en el
templo, principalmente en la elaboración de altares en diferentes períodos y en
1923 en un «proyecto de construcción de un atrio[lxxx]» junto con el Sr.
Santiago Ventura. Del tercer personaje, Rodolfo Fortís, no se ha encontrado
ninguna referencia, aunque hay que recordar que únicamente se tiene noticia de
los constructores a partir de 1894, que es una fecha 6 después de las primeras
noticias que se tiene del inicio de la construcción, por lo que en este intervalo
y en otros que se dan después es probable que este personaje haya figurado.
Se ha obtenido otras referencias a personas que participaron
en la construcción del templo, entre estas sobresale Don Santiago Ventura y Don
Clímaco Jiménez, ambos relacionados a la donación de parte de la madera
empleada para hacer bancas, puertas y barandas, así como diversos servicios a
la parroquia, su activa participación consta en el agradecimiento que a ellos
se hace en el A.V.P. de 1930: «Consignamos un voto de agradecimiento a los
señores Don Santiago Ventura y Don Clímaco Jiménez por su generosidad para con
la iglesia parroquial y para con las obras que en ella se emprenden[lxxxi] »
La persona referida por el director de la Casa de la Cultura
de la localidad como constructor, precisamente es Santiago Ventura, y queda
claro que el fue un colaborador activo con la parroquia pero no el constructor,
ya que cronológicamente es posterior a inicio de la construcción.
4.7 Conclusión preliminar
A pesar de no haber podido determinar con precisión una
fecha de inicio de construcción del templo, existen suficientes indicios para
determinar que esta se dio en un intervalo no mayor de 10 años, entre 1875 y
1885. La primera de estas fechas corresponde a la Visita Pastoral de ese año,
en donde queda claro que si bien el templo no está en su mejor estado, tampoco
se habla de la construcción de otro. La segunda fecha, 1885, corresponde al
testimonio de Don Hermógenes Gómez que establece que un nuevo templo se estaba
construyendo.
Como argumento principal para la construcción de un nuevo
templo, se propone el daño que uno o varios eventos sísmicos ocasionaron a la
anterior estructura. Se considera que el terremoto registrado en enero de 1880,
pudo haber sido el desencadenante de esta decisión.
Como datos colaterales, se ha establecido la existencia de
un templo anterior al actual, ubicado si bien en el mismo terreno, en un lugar
más hacía el poniente, utilizando parte de lo que ahora es el Mercado
Municipal. También se ha establecido la posibilidad de que en cierto momento
existieran en el mismo terreno dos templos: el deteriorado y el que se
construía. Además, se han encontrado los nombres de Mariano Alvarado y Julián
Molina directamente involucrados a la construcción del templo; en fechas
posteriores se destaca la colaboración de los Señores Santiago Ventura, Clímaco
Jiménez y Agapito Gómez, mientras que del nombre Rodolfo Fortís no pudo
obtenerse mayores referencias, aunque es probable que estuviera relacionado a
la construcción en sus primeras etapas.
Finalmente se desprende, de la información presentada en
este capítulo, que la construcción del templo parroquial de San Pedro Nonualco
fue un proceso largo y no exento de dificultades que, como veremos a
continuación, abarcó buena parte de comienzos del siguiente siglo.
5. RESEÑA DE LAS INTERVENCIONES EN EL TEMPLO
Una vez establecida la fecha del inicio de construcción del
inmueble, nos proponemos cumplir con otro de los objetivos: reseñar la historia
de las intervenciones que ha sufrido el templo, a lo largo de su historia,
tanto en la parte mueble como inmueble. Procederemos como en el capítulo
anterior, recurriendo a las fuentes escritas y también a la historia oral de
los pobladores del municipio.
5.1 Desde finales de la construcción, hasta el terremoto de
1915
Ya que el inicio de la construcción se dio entre 1875 -1885
y que con la información que nos da la Visita Pastoral de 1899 se cierra el
siglo XIX, este reseña comienza en 1900.
5.1.1 Últimos detalles del templo.
Parece ser que la Junta de Contribución, formada por el Sr.
Obispo en 1899 dio buenos frutos, pues en 1900 «por medio del Circulo
Parroquial se enladrilló la mitad del templo y se construyó el campanario con
madera obsequiada[lxxxii]» lo que nos lleva a pensar que la estructura, en un
año, prácticamente estaba lista, pues el enladrillado suele ser una de las
últimas acciones a realizar en una construcción. Recordemos que un año antes,
aun estaban pendientes el interior, sacristía, portada, atrio, etc. Nótese que
se había construido un campanario de madera, lo que nos lleva a pensar en la
forma de la fachada (si es que este campanario de madera estaba en ese lugar) o
en una torre cercana, construida para tal fin, como en la vecina iglesia de
Santa María Ostuma. Ese mismo año, «se retocaron varias imágenes y se hicieron
dos altares laterales. El altar mayor que costó ¢700, fue traído desde
Zacatecoluca por 500 hombres. A los que trabajaron en su colocación, la gente
les regaló la comida[lxxxiii]» Se desprende de esta información, que desde este
tiempo la iglesia ya habría contado con tres naves, además, se demuestra que
existían los fondos suficientes para pagar por trabajos tan caros.
5.1.2 Primera modificación estructural
En 1901 se «comenzó a aumentar en 14 varas el templo, por
que ya era insuficiente para contener a los fieles durante la misa dominical.
Diez hombres de cada barrio y de cada cantón trabajaron un día voluntariamente.
Estos trabajos terminaron a fines de abril de 1902, en que se repelló con
mezcla[lxxxiv]» Resulta curioso que teniendo un plano para la construcción
(sabemos que lo tenían por que se menciona en los A.V.P. de 1888 y 1899), es
decir, una idea previa de los detalles de la nueva estructura, suceda que a
poco de su conclusión, esta sea insuficiente para albergar a la feligresía,
como si no supieran cuanta gente llega a cada servicio religioso, sin embargo
así sucedió. El templo se aumento en 14 varas, es decir en unos 12 metros, lo
que al ser restado de la longitud que actualmente tiene, representa un 23%. Ya
que en el documento citado no dice para dónde se aumentaron esas 14 varas:
basándonos en el hecho de que hacía solo un año se habían adquirido los tres
altares, siendo colocados con cierto trabajo; y en la existencia de una fachada
quizá no tan vistosa, ni costosa (recordemos que las campanas estaban en una
torre de madera), además del espacio natural del que se disponía, es lógico
pensar que ese aumentó se dio hacia el poniente.
En ese mismo mes de abril de 1902 «la noche del 18 […] a las
9:00 p.m., hubo un fuerte temblor de tierra que alarmó al vecindario: se
despedazaron los vidrios de las ventanas de la iglesia y de los
camarines[lxxxv]»
5.1.3 El Reloj
En el libro 25 de bautismos, del APSPN se encontró lo
siguiente:
«El Reloj
El diez de noviembre de mil novecientos nueve, día
miércoles, quedó el reloj colocado en su puesto en la torre del medio de la
portada de esta Santa Iglesia Parroquial. Cuyo Reloj es obsequio que ha hecho
el caballero Don José María Burgos de este domicilio. A quien el Cura y pueblo
rinden las más expresivas gracias, deseándole toda clase de felicidades.-
También se hace constar: que el Excelentísimo Señor Presidente General Don
Fernando Figueroa, actual mandatario, obsequió la introducción de dicho reloj.
El catorce del mismo fue la Inauguración, día Domingo, trajeron la banda de San
Vicente, muy buena, ejecutando solo piezas escogidas. La tropa asistió de lujo.
Mucha pólvora, y todo lo demás. Conste. Lúcas Nerio[lxxxvi]»
En la nota se habla de la torre del medio de la portada de
la iglesia, de lo que podemos inferir que en la portada existían dos torres
laterales más; en 1900 se hablaba de el campanario de madera, o sea solo uno,
esto parece reforzar la propuesto de que el aumento de 14 varas de la iglesia
fue hacia el poniente, ya que eso naturalmente conllevaría desmontar la portada
existente -si es que existía- y una vez terminada esta ampliación, construir
una portada definitiva. La instalación del reloj pudo darse, como punto final
de esta nueva y definitiva portada, lastimosamente es algo que no sabemos con
certeza.
5.1.4 Referencia en la visita pastoral de 1911
En el artículo del P. de Zan, se dice que hubo una visita
pastoral en 1911, lastimosamente «el Auto [de visita] emitido en veintinueve de
Diciembre de este año consta en el libro de Gobierno Parroquial[lxxxvii]» libro
al que no tuvimos acceso por no encontrarse en el archivo; sin embargo allí se
dice «que solamente el baptisterio tiene un puesto provisional e incompleto
debido ha que no se han terminado los trabajos del templo[lxxxviii]» se
desconoce a qué trabajos se hace referencia, pero se ve que aunque faltaban
algunas cosas los trabajos estaban finalizando.
5.1.5 El terremoto de 1915 y los daños en la portada
En 6 de septiembre 1915 sucedió un terremoto del que se dice
«arruinó la fachada y derribo una campana[lxxxix]». El estudioso Jorge Lardé
refiere que «Según las noticias […] el temblor del seis se sintió […] a las 7 y
30 [p.m.] en San Pedro Nonualco[xc]» Sobre los estragos producidos en San Pedro
dice: «“el temblor causó grandísimo pánico”; los habitantes velaron toda la
noche. El municipio se vio obligado a quitar la hermosa portada de cal y canto,
en donde estaba el reloj público, pues quedó medio arruinada y comenzaba a caer
lo que quedaba. Tres casas quedaron completamente arruinadas y quince
seriamente dañadas. Hubo tres personas golpeadas y extensos derrumbes en las
barrancas próximas[xci]»
A pesar de que en el artículo del P. de Zan sólo se dice que
el terremoto arruinó la fachada, y que sea Jorge Lardé el que nos dé la noticia
de que esta se tuvo que quita; hay otros datos de gran interés en el reporte,
por ejemplo, aclarar que la portada era de cal y canto y que indudablemente era
esta, donde en 1909 se instaló el reloj; también se menciona el derribó de una
campana justamente cuando se habla de que la portada se había dañado, dando la
pauta para asegurar que la campana se hallaba en la fachada. Ya que se proponía
que el aumento del templo se dio hacía el poniente, y que esto habría significado
la posibilidad de hacer una nueva portada, saber que era de cal y canto no nos
puede llevar a concluir que ese detalle es la evidencia de tal hecho, por la
razón de que no conocemos de qué material era la “anterior”; sin embargo si
puede sugerírnoslo, ya que el contraste entre el resto de la estructura y la
portada, en cuanto a su material constructivo, es evidente. Además, Jorge Larde
dice que la portada era de cal y canto y no de cal y canto y madera, detalle
que no habría sido fácil de obviar, ya que el campanario y el reloj habrían
estado en torres de madera si la construcción fuera la misma de 1900
5.2 De 1915 hasta 1943
Empezamos esta fase, desde el daño causado por el terremoto
de 1915 y tratamos de reseñar las modificaciones ocurridas, hasta el período en
que la parroquia fue entregada a los padres franciscanos.
5.2.1 Terremoto de 1917
Lo primero que encontramos es la referencia 7 de junio de
1917[xcii], cuando se dio un «terremoto que arruinó varias ciudades [pero en el
que] San Pedro no sufrió daños[xciii]»
5.2.2 Declaración de “Altar mayor”, entabicado, y
pavimentación.
En 1920 se tuvo una Visita Pastoral, siendo Arzobispo Don
Antonio Adolfo Pérez y Aguilar, en la que felicita al Cura por las mejoras en
el templo, entre las que menciona la pavimentación y algunas reparaciones que
no precisa; además le exhortarle a que termine el entabicado del iglesia
parroquial[xciv] , y declara «“Altar Privilegiado”[xcv]» el Altar Mayor del
templo
Curioso es notar que no se hace referencia directa a los
daños que produjo el terremoto de 1915, únicamente dice que El Calvario se
había caído[xcvi], pero no por qué razón, así que no sepuede asegurar que haya
sido responsabilidad del aludido movimiento sísmico, es más, Jorge Lardé no lo
menciona entre el registro de daños, así que no podemos asegurar nada, aunque
es probable que haya tenido que ver. Resulta curioso que no se diga nada sobre
el daño en el templo a raíz del terremoto, si la portada se hubiera
reconstruido para cuando él llego, lo habría mencionado como parte de los
elogios que hacerle al cura; si la portada no se hubiera reconstruido, pero tal
como lo consigna Lardé estuviera totalmente derrumbada, sería un detalle que el
Visitador no podría pasar desapercibido, y hubiera dejado constancia de la necesidad
que se tiene de su compostura. Pero en la Visita no hay referencias
esclarecedoras, solo se habla de reparaciones
Como se decía, se nombra “Altar Privilegiado” al principal
de la parroquia, y se ordena que se distinga como tal; entre las motivaciones
que se registran para esta designación, en el A.V.P., se encuentran: «alentar
la piedad de los fieles de San Pedro y […] alivio de los difuntos de la
parroquia[xcvii]». Sobre este nombramiento no se puede decir mucho, más allá de
la evidente importancia que este mueble habría adquirido; sin embargo, resulta
interesante, que esta distinción se da, precisamente en un momento en que la
parroquia estaba siendo penetrada por influencia de «falsos profetas
protestantes[xcviii]» ante quienes el visitador «[recomienda] a todos los
fieles de esta parroquia que procuren conservar intacta la fe que les legaron
sus mayores, absteniéndose de lo posible del trato con lo protestantes; sin
dejar por eso de usar de misericordia con ellos, pidiendo al Señor por su conversión
y atrayéndolos al seno de la Iglesia con su buen ejemplo de piedad y devoción
sinceras[xcix]», es probable que promover esta buen ejemplo de piedad y
devoción sincera del que se habla, haya influido en la nominación de Altar
Privilegiado, que precisamente buscaba alentar la piedad de lo fieles[c].
5.2.3 Atrio, púlpito, baranda del baptisterio y presbiterio,
y nuevos altares (incluido un nuevo Altar Mayor)
En 1923 «En el mes de abril, el P. Sergio Miranda encargó un
proyecto de construcción de un atrio, para quitar el que tiene muy mal aspecto.
Don Agapito Gómez y Santiago Ventura fueron nombrados para ayudar al
párroco[ci]» Por referencias de algunos pobladores, se sabe que para construir
el atrio, fue necesario elaborar un muro de contención en todo el costado Norte
del templo. El Sr. Francisco Vásquez y su esposa Olimpia Flores comentan que
antes de hacerse el muro, ese espacio era un terreno irregular en el que había
una roca de grandes dimensiones, así lo confirma el Sr. José María López
Argueta, agregando que durante la construcción, los trabajadores se encontraron
con un suelo peñascoso que dificultó su labor. El Sr. Marcelino Reyes enriquece
estos detalles recordando que para la construcción del referido muro, “todo el
pueblo colaboró”, por ejemplo, los niños de la Catequesis ayudaron acarreando
las piedras que se utilizarían. Del testimonio de estos pobladores se desprende
que lo que hoy es el patio y parte del atrio, hacia el norte, se asienta en un
relleno que la construcción del muro posibilitó.
En 1924 «El 1 de junio el P. Pazzuelo hace constar que se
continuo la construcción del atrio: se puso casi toda la baranda[cii]» según
los informantes, esa baranda era de tubos metálicos, la que a mediados de los
años 60´ fue sustituida por las actuales molduras de concreto, aunque en buena
parte del costado Norte del templo, aun pueden verse fragmentos de la original
metálica.
También en 1924 se «hizo el púlpito, el altar mayor de
madera de caoba con una urna en el centro que guardaba una imagen de Jesús de
las misericordias. Don Luis Amaya dio los ¢500 colones que costó[ciii]». Según
los informantes, el púlpito se encontraba casi a media iglesia, fijado a uno de
los pilares del templo y con un gradas para poder subir en él, estaba
construido de madera y servía para que el sacerdote diera su prédica, ya que en
ese tiempo no existían equipos de sonido y había que hacerse oír en todo el
amplio local únicamente por la fuerza de voz. A mediados de los años 50´ la
parroquia compró un equipo de sonido y el púlpito perdió con ello su función,
por lo que fue removido, algunos fragmentos se conservan aun en la bodega del
templo.
Además se sustituyó el Altar Mayor que se había adquirido
apenas en 1900. Resulta curioso que se sustituya un altar que prácticamente
estaba nuevo, sin motivo aparente. Más curioso resulta que se sustituya algo
que costó 700 pesos en 1900, por algo que solo costó 500, 24 años después.
«El 8 de octubre [de 1924] se colocó la baranda del
baptisterio, la cual fue obsequiada por Don Clímaco Jiménez[civ]» Según algunos
informantes, esta baranda era igual a una que existía en el presbiterio y a la
que la señora María Refugio Alfaro llama “comulgatorio”, pues salía formando un
medio punto hacia el frente, lugar en el que las personas que querían recibir
la comunión se hincaban y el sacerdote llegaba hasta ellos; estaba hecha de
madera, pero en tiempos de padre Víctor Oliva (1939-1941), según el Sr. Tobías
Burgos, se sustituyó por una reja metálica, parte de la cual aun existe en las
zonas laterales del presbiterio y frente al altar del Niño Zarco (Altar de la
nave izquierda), allí se puede ver con toda claridad, que el antiguo nivel del
presbiterio era solo una grada arriba del resto de la iglesia, y no tan alto
como el actual. Como se verá en la sección 5.3.1, la sustitución de la baranda
de madera por una de hierro no se da, como dice el Sr. Burgos en tiempos de P.
Oliva, sino durante la administración del P. Bugitti, a finales de los 40´.
5.2.4 Referencia a nuevos altares
En 1925 se da una nueva Visita Pastoral, en la que el
Visitador anima al cura para que «continúe los trabajos tanto del atrio
comenzado […] como del entabicado y embellecimiento del templo. Para esto
último [recomienda] que los nuevos altares, sean uniformes, quitando de la iglesia
los cajones de imágenes y otros objetos que estorben[cv]» así mismo dispone que
«una vez terminada la Sacristía, como se lo hemos indicado personalmente,
quitará los tabiques laterales del Presbiterio para ampliarlo, dejando, a uno y
otro lado, dos capillas laterales: una para la Inmaculada Concepción y otra
para el Sacratísimo Corazón de Jesús[cvi]»
Se confirma en el Auto, los trabajos ya referidos del atrio
y entabicado, y se habla de los nuevos altares, al parecer lo que se quería era
uniformar todos estos muebles interiores con el fin de embellecer el templo;
así mismo se anuncia la ampliación del presbiterio y la creación de dos
capillas laterales, como de una Sacristía.
5.2.5 Puerta de hierro del atrio, permiso de reparación de
la fachada y anuncio de construcción de la sacristía
En 1926, durante «el mes de febrero se construyó, transporto
y colocó la puerta de hierro del atrio. Costó ¢500 colones. Don Clímaco Jiménez
dio ¢200. En mayo se pintó y doró el Altar Mayor y las gradas de esta[cvii]» -seguramente
se trataba del que se compró en 1924-
En 1930, «el 8 de febrero se pide permiso a la Curia para
reedificar la parte arruinada de la fachada y para construir la iglesia del
Calvario y la de Santa María Ostuma. Fue concedido el 22 de febrero del mismo
año[cviii]»
En Diciembre de 1930, se llevó a cabo otra Visita Pastoral,
en la que se felicita al Cura, por su trabajo «concluyendo el entabicado y
acopiando materiales para la edificación de la sacristía, que dejamos ordenada
en nuestra Visita Pastoral de 1925, y para la refacción de la portada obra
necesaria y de urgencia[cix]» Además se declaran «altares privilegiados al del
patrón San Pedro en la iglesia parroquial y el del Señor de las Misericordias
en la iglesia del Calvario. […] “Altar Privilegiado”, con caracteres distintos
y dorados, deberá escribirse en la parte superior de los mismos altares[cx]»
Se dice que en febrero de 1930 se pide permiso para
reedificar la parte arruinada de la fachada, pero no se dice en qué momento se
dañó, ni por qué; el permiso es dado en ese mismo mes. En el A.V.P., en
diciembre, se informa que aun se hacía acopio de materiales para tal fin. Si
bien por la información que se tiene en los documentos parroquiales, de los
daños del terremoto de 1915, no se puede inferir que toda la fachada haya sido
demolida, Jorge Lardé así lo reporta. A pesar de que ese terremoto de 1915, es
el único evento registrado que se sabe dañó la fachada, es poco probable que en
1930 se esté hablando de reparar los daños ocurridos en ese entonces, entre
otras cosas, por que cuando se han expuesto, en ese lapso, las necesidades que
tiene la estructura del templo, se ha mencionado el entabicado, la sacristía y
el atrio, pero nunca la reparación de la fachada; además, en este tiempo se ha
invertido dinero en hacer las obras mencionadas, un púlpito, una costosa puerta
de hierro, una reja para el atrio, además del cambio de altares e incluso se
construyó un nuevo templo para El Calvario, así que resultado dudoso que no se
pudiera reparar, durante los quince años transcurrido, una parte dañada en la
fachada, siendo, como se dice obra necesaria y de urgencia. No existe nada
registrado a lo que se pueda atribuir ese daño, no hay eventos sísmicos
-excepto la información vaga de una informante que nos ha referido un terremoto
en 1927, pero del que no se obtuvo mayores referencias, ver sección 5.2.9.-;
sin embargo, en febrero de ese año también se había pedido permiso para
reedificar, al menos, la fachada de la iglesia de Ostuma[cxi], y el Obispo
alaba los propósitos del Cura para la refacción de la portada del templo y
conclusión del atrio, con lo que vemos que el daño era por igual en ambas
iglesias. Sin embargo, no se sabe qué pudo ocurrir.
5.2.6 Temblor de 1932
Existe registro de un evento sísmico en San Pedro Nonualco,
el 21 de mayo de 1932, del que se apunta: «a las 4:30 de la mañana, se sintió
fuerte temblor, el cual causó la ruina completa del Barrio San José y de
algunas casas de los barrios El Calvario y Guadalupe; casi todas las casas de
la población fueron dañadas. No hubo muertos, sólo heridos. El depósito de agua
que servía a la ciudad se rompió con tremenda explosión, como si hubiera sido
una explosión de dinamita, y las aguas de las vertientes se tiñeron de varios
colores. En Santa María Ostuma se arruinó en gran parte el templo, lo mismo que
el convento; en Mercedes La Ceiba sucedió otro tanto[cxii]» Es seguro que si se
dañaron todas las casas de la población el edificio de la iglesia no pudo
correr otra suerte, es más, se sabe que se dañaron los templos de Santa María
Ostuma y Mercedes La Ceiba; en la Visita Pastoral que se hace en 1939, se habla
de que «necesita el templo de reparaciones[cxiii]» acaso los daños se hayan
originado por temblor de 1932. Además, llama la atención que en el mismo Auto
de 1939, quizá a raíz de los constantes deterioros que sufre la iglesia, se
cree necesaria la formación de una Sociedad de Hombres para que se encarguen de
lo pertinente a la construcción, conservación y decoro de la iglesia
parroquial. Se ve claramente que el mantenimiento de esta estructura era muy
trabajoso, y que incluso requería una comisión permanente para tal fin; por las
palabras usadas, se desprende que aún se consideraba a la iglesia en proceso de
construcción.
A pesar de que hay certeza del terremoto de 1932 y de que se
haya registrado daños para los templos de las poblaciones vecinas, sorprende
que no exista registro de averías para el templo parroquial de San Pedro,
sorprende aún más cuando este suceso es bien recordado por algunos pobladores:
El Sr. Rosendo Cortés Jiménez, dice que “cuando hubo un terremoto, el templo
que estaba se cayó” y nos indica luego, que lo que se dañó más, fue la torre,
entendiendo que era la fachada y no todo el templo el caído. El Sr. Marcelino
Reyes, recuerda que “en un tiempo se cayó lo de en medio” de la portada, y que
ese daño no se reparó rápidamente. Con más puntualidad, José M. López A.,
recuerda que a principios de los años treinta hubo un terremoto en San Vicente,
que fue el responsable del daño que tuvo la iglesia en la portada,
especialmente en la parte más alta -“del triángulo para arriba”-; este hecho lo
asocia, con la destrucción de los tanques de agua del pueblo, ubicados en el
Barrio San José, que por causa del mismo terremoto se “rompieron”, dejando
escapar todo el líquido contenido, que en su paso, y con la fuerza adquirida al
descender por la “bajada” de detrás de la iglesia, impactaron en la parte
posterior del templo y dañaron esa pared, llevándose documentos y ornamentos
guardados en el lugar y favoreciendo la avería de la portada. Sobre este mismo
hecho, el Sr. Víctor M. Arias Parada, quien dicho sea de paso, reside en las
cercanías de los aludidos tanques, reconfirma el terremoto -“la ruina de San
Vicente”, como él lo llama- y el rompimiento de los tanques, y precisa esos
suceso en fecha 1932; sin embargo, dice nunca haber escuchado, que el agua
desparramada dañara la iglesia, cosa que además le parece poco probable, ya que
la distancia entre los depósitos de agua y el templo es demasiado grande como
para que la impactara con fuerza. Nadie más nos refirió algo parecido a que el
agua dañara la iglesia. El Sr. José A. Castillo, ratifica que hubo un terremoto
en San Vicente y que los referidos tanques se rompieron. De igual manera lo
hace, el Sr. Julio César Navarrete; ninguno de los dos menciona nada, sobre la
incidencia del agua en el templo, el Sr. Navarrete, además vuelve a mencionar
la fecha 1932. El Sr. Isidoro Méndez Pérez, una de las personas más ancianas
que nos colaboró (89 años), hace mención aun terremoto en 1934, que dañó el
campanario derecho. De igual manera, el Sr. Agapito Hernández Aquino, nos habló
de que la portada se calló toda en 1934; a pesar de que tampoco existe registro
oficial de un terremoto en ese año, en la Visita Pastoral de 1943, se alude a
un «temblor del 28 de Diciembre de 1934[cxiv]» que efectivamente ocasionó daños
en toda la zona, y que sin duda alguna, es del que hablan estos informantes
Es claro que el terremoto de 1932 se recuerda de manera
especial, y también en menor grado, el evento sísmico ocurrido en 1934; en los
registros estatales no existe referencia a ninguno. Es probable que el hecho de
que los pobladores recuerden más el suceso de 1932, tenga que ver, con que a la
vez que se dañó el templo, también se dañaran los tanques que abastecían de
agua a la comunidad, lo que debió ocasionar serías molestias. Como se dijo que
los depósitos de agua en desuso, existentes en la actualidad, fueron
construidos para reparar el daño de ese terremoto y que en ellos existe una
placa con la fecha de su construcción, se visitaron y efectivamente se encontró
una placa que reza así:
Por la junta patriótica
Pro Caja de agua
y
Cooperación Cruz Roja
Salvadoreña.
Mayo 27, 1933.
Como se ve, si es cierto que estos depósitos se construyeron
luego del terremoto, y teniendo en cuenta que se trata de depósitos metálicos
prefabricados, la información de esta placa confirma la existencia de un
terremoto en 1932.
5.2.7 Sacristía
En 1936 «En el inventario del 29 de agosto, aparece que la
iglesia parroquial tenía 11 altares en buen estado y varios camarines. Además,
el P. Norberto Porras vendió a la Curia un solar que mide: de Oriente a
Poniente: 15.50 mts. y de Norte a Sur: 6 mts. En el sitio en que hoy se
encuentran la Sacristía y la bodega[cxv]»
Siendo la sacristía una de las necesidades que se venían
planteando, desde la visita de 1925, una de los primeros pasos que se dio, fue
la adquisición del terreno donde se pensaba construir, la que se consigna en
esta noticia. De igual manera, los 11 altares de los que habla el inventario
deben ser los que se estaban construyendo en 1925.
En 1939, «Siendo párroco el P. Victo Oliva, se enladrilló y
repelló la nueva sacristía, unas capillas laterales y el presbiterio[cxvi]»
En ese mismo año se recibió la Visita Pastoral, practicada
por Luis Chávez y González, arzobispo metropolitano, en la que se consigna que
«necesita el templo de reparaciones, y entre ellas, refaccionar las puertas,
proceder al aseo y limpieza de los altares y que con relación a la sacristía,
[que] se apresure la construcción de la que se ha comenzado a construir detrás
de la iglesia[cxvii]» Además, se dispone que «el señor Cura forme cuanto antes
una sociedad de hombres que corra con el cargo de velar constantemente por las
cosas de la parroquia, principalmente con lo que se relaciona con la
construcción, conservación y decoro de la iglesia parroquial, arreglo
definitivo de la Sacristía y de la casa conventual […] y que esto mismo se haga
en la filial de Santa María Ostuma[cxviii]»
Como se ve, en solo 3 años los trabajos de la sacristía
estaban avanzados, a lo que visitador recomienda su conclusión; además, surge
una serie de pequeñas reparaciones que había que solventar. También se registra
el mejoramiento de los altares laterales y la consiguiente ampliación del
presbiterio, notándose que las recomendaciones de la visita de 1925 habían sido
cumplidas.
En 1941, siendo párroco el P. José Antonio Pacas Morán, «se
incendió la sacristía el 15 de mayo, quemándose mesas y adornos por valor de
¢200. [El incidente] fue accidental[cxix]», y sucedió «al día siguiente de su
ingreso [(del P. Pacas a la parroquia)] Los ornamentos se lograron reponer
completamente hasta el mes de agosto de ese mismo año[cxx]» Es probable que aunque
se diga que la ornamentación se logró suplir en ese mismo año, las perdidas
hayan sido tan grandes que pasarían varios hasta reponerlo todo, por ejemplo en
la Visita Pastoral de 1943 se hace «notar que es necesario que la iglesia
Parroquial tenga una ornamentación completa para la celebración de los actos
litúrgicos y que para cumplir esta prescripción, se adquiera una Capa Verde; y
que para la conservación de todos los ornamentos, una comisión de la Guardia
del Santísimo, siquiera cada 15 días, pase a la sacristía para ocuparse de las
reparaciones indispensables de los ornamentos[cxxi]»
5.2.8 Reconstrucción de la fachada “morola”
«El 18 de agosto [de 1942] se empezó la construcción de una
torre para colocar el reloj público. En Septiembre ya funcionaba en su lugar.
El 21 de diciembre se comenzaron los trabajos finales de la parte central de la
portada de la iglesia[cxxii]»
Aquí nuevamente nos encontramos con algo incomprensible a
primera vista. En 1930 se dice que se estaba haciendo acopio de material para
la reparación de la portada, obra necesaria y de urgencia; en 1939 se nos dice
que la iglesia necesita de algunas reparaciones, pero al enumerarlas, no se
menciona por ningún lado, algo referente a la fachada; ahora, en 1942, se
informa de la construcción de una torre para la colocación del reloj público y
que luego se empezaron a hacer los trabajos finales del medio de la portada,
¿desde cuándo estaba dañada la fachada?
La respuesta a la interrogante la encontramos en los
testimonios de los pobladores, sobre un hecho muy conocido de la historia
local: Según los señores Fidel Hernández y Julio Cesar Cortés Ceron, existía
“una rivalidad” con los habitantes del vecino pueblo de Santa María Ostuma, por
que éstos llamaban a los lugareños de San Pedro “los morolos”, por el hecho de
que su “iglesia no tenía fachada”, mientras que los sampedranos llamaban a los
de Ostuma “piñeros”, por que en el pináculo de su iglesia había una piña; los
informantes se refirieron cómicamente a este pleito como una “guerra de iglesias”.
Mientras que el uso del apelativo piñeros por parte de los sampedranos para
referirse a los vecinos de Santa María Ostuma, no fue reconfirmado, sí se
encontró abundante evidencia de la denominación de morolos para los
sampedranos. Este apodo se dio, como ya lo dicen los primeros informantes, como
referencia burlesca a un tiempo más o menos largo, en que el templo de San
Pedro pasó con una fachada deteriorada. Precisamente, la Sra. Rosa Alfaro
Martínez, recuerda que “hubo un tiempo en el que se callo una torre” (la torre
que tenía el reloj), por esa ausencia, a los sampedranos se les decía “los
morolos”; “la iglesia pasó bastante tiempo sin torre”; la Sra. Josefina Beltrán
dice que ese apodo se dio “por que la iglesia quedo hueca en la torre”. El Sr.
Tobías Burgos lo reconfirma: “se había caído una parte de la fachada” por eso
nos llamaban así. Don José Hernández Valencia, apunta que les decían así “por
que quitaron la torre grande, la de en medio”.
Aunque algunos indican que faltaba una torre lateral, y
otros, que era la torre central, lo cierto es que, como dice el Sr. Víctor M.
Arias Parada, “por esa falta de una parte de la fachada de la iglesia, a los
sampedranos se les decía morolos”.
Cuando a los informantes se les pidió el significado de esa
palabra, varios no pudieron precisar uno, otros en cambio si lo hicieron y se
presenta a continuación:
-Julio César Navarrete Lemus: “Muco, algo que no tiene, que
le falta algo”
-José Hernández Valencia: “No tener la construcción cabal”
-Agapito H. Aquino: “Pelón, sin cabeza”
-José M. López A.: “Cuto, cortado, descabezado”
-Basilio Gómez Ramos: “Cosa que se haya o está haciendo, y
que no se termina de hacer. Por ejemplo: una banqueta que no se termina de
hacer, se dice que ya quedo Morola”
Es interesante notar que los informantes coinciden en que la
iglesia paso un lapso, más o menos largo de tiempo con la fachada dañada; esto
se comprueba con el surgimiento del apelativo morolo que pudo darse como una
burla, precisamente, por la tardanza en reconstruir esta estructura. No se pudo
establecer cuanto tiempo paso el templo con la fachada deteriorada, si es que
desde antes de 1930 o después de los temblores de 1932 y 1934, o a raíz de
algún suceso del que no se tiene referencia; lo que si se puede afirmar es que
ese período fue lo suficientemente largo como para que el apodo de morolos
quedara grabado en la memoria colectiva de los habitantes de San Pedro.
En 1943 «Se continuaron los trabajos de la portada y de las
torres con sus cinco arcos[cxxiii]». En enero, se recibió la visita en la
parroquia de Monseñor Luis Chávez y González, arzobispo metropolitano, quien
reconoce «las obras materiales que el Sr. Cura […] ha emprendido, entre otras,
la construcción de la torre principal del templo parroquial que actualmente
lleva a cabo, la reparación del techo del mismo templo etc.[cxxiv]». Además de
visitar San Pedro Nonualco, el obispo visita todos los pueblos anexos a esta
parroqui, en los apuntes que de cada uno de ellos toma, se nota que en todos
prima el estado ruinoso de sus iglesias: de San Emigdio dice «excitamos a todos
los vecinos para que ayuden eficazmente en las obras del templo, pues aunque se
ha hecho algo para repararlo […] falta muchísimo; y al mismo tiempo consignando
al Sr. Alcalde un voto de gratitud por haber contribuido juntamente con el
pueblo católico a la construcción del campanario[cxxv]». De Santa Cruz
Analquito refiere «Que presenta el templo de esta población un aspecto de
edificio siempre en construcción[cxxvi]» e incita a que se continúen las
mejoras necesarias. Sobre el Paraíso de Osorio comenta «Que habiendo quedado
con algunos desperfectos el templo, a raíz del temblor del 28 de Diciembre de
1934, rogamos a los fieles tomar especial interés para su pronta
reparación[cxxvii]». Y de Mercedes La Ceiba dispone «Que dado el estado ruinoso
en que se encuentra el templo, el Sr. Cura forme una junta o Comité reparador
de los desperfectos que actualmente presenta[cxxviii]» Queda la pregunta ¿Qué
había ocasionado ese estado ruinoso en la zona? Desde antes de 1930 el templo
de San Pedro estaba dañado, no cabe duda que el terremoto de 1932 y el recién
referido de 1934 tienen su cuota de destrucción en esta revisión de daños.
Finalmente, el período “morolo” del templo católico de San
Pedro Nonualco llegó a su fin cuando «El 11 de Septiembre [de 1943] se
terminaron la portada y las tres torres. Mons. Luis Chávez y González bendijo
esta obra el 17 de noviembre [de ese mismo año][cxxix] »
Existe consenso en todos los informantes en relacionar esta
reconstrucción con dos personajes: El P. José Antonio Pacas Morán y el maestro
de obra, Julián Ventura. El primero, párroco de la localidad entre 1941 y 1948.
El segundo, un reconocido maestro de obra, muy relacionado a trabajos
municipales, como el empedrado de las calles de la población, entre otros.
Según los informantes, esta intervención propició un cambio
de estilo en la fachada. Lo más aceptado es que la reconstrucción, como nos
dice el Sr. Francisco Vásquez se dio “del triángulo para arriba”, hecho que los
significados recogidos de la palabra morolo confirman. El Sr. Julio César
Navarrete coincide que “el P. Pacas con Julian ventura le cambiaron el estilo”
a la fachada, así lo dice también el Sr. Víctor M. Arias Parada: “originalmente
la fachada tenía otra hechura, era más alta”. Al respecto, el Sr. José A.
Castillo dice que “la hechura anterior era liza; las cuatro ventanas de los
simborros sí las tenía, pero lo demás (del simborro) era lizo, además se abrió
un nicho en la fachada para la imagen de San Pedro”. El Sr. Froilan Melara dice
que el nombre del escultor de la imagen que se colocó allí (la de San Pedro
Apóstol) es Martín Sotelo, originario de la localidad
A pesar que el templo anteriormente contaba con tres torres,
la modificación más significativa se dio precisamente en la torre central, que
es la parte destinada a las campanas actualmente. Desde esta reconstrucción, el
campanario adquiriría la forma presente, que fue levemente modificada cuando se
instaló el nuevo juego de campanas en 1951.
El responsable de la obra fue Julián Ventura, un vecino de
la localidad que gozaba de renombre como constructor. El Sr. José María Candray
recuerda algunos detalles de el proceso de construcción: “se hizo un cajón
grande de madera, para ser utilizado como rampa, ese cajón iba a dar cerca de
la esquina de don Max Alfaro (esquina norponiente del atrio) y servía para
botar el ripio”; además el Sr. Marcelino Reyes dice, que “el maishtro ocupó
ladrillo de barro, cal y arena del río Jiboa”. El dinero necesario fue
recolectado entre la población.
Como dato anexo, el Sr. Froilán Melara agregó, que fue el
mismo Julián Ventura, el que hizo la calle que pasa atrás de la iglesia, o sea,
la actual Av. P. Manuel Velásquez.
Tal como se dice anteriormente, esta intervención de la
fachada finalizó en 1943, ya que en el pináculo de la obra, en el lado norte de
la torre central del campanario, se encuentra una placa que dice:
Ambas torres
1943
Cura Párroco
Pbro.
Antonio Pacas
Sabemos que la torre del campanario definitivamente fue
reconstruida, y que la actividad sísmico de los años 30, al menos botó una de
las dos torres, con el testimonio del Sr. Candray, sobre el proceso
reconstructivo, parece que se confirma que la torre reconstruida fue la
izquierda (norte) ya que al hacer la rampa al lado izquierdo y no al derecho
que resultaba más fácil -por su cercanía a la calle- podría indicarse que era
esa torre la que se había caído. Es probable que con “ambas torres” la placa se
refiera a que principalmente se trabajo en estas, pero los informante también
han indicado que hubo un cambió de estilo, en el que seguramente se intervino
la torre no dañada.
5.2.9 Cambios en la ubicación del reloj de la fachada
La ubicación del reloj en la fachada, ha sido uno de los
tópicos más confusos en los datos que manejan los informantes, en cierto
sentido, tiene que ver con que corrió la misma suerte que el resto de la
fachada. Partiendo de la nota encontrada sobre la colocación original del reloj
en 1909 -ver sección 5.1.3-, ubicado en ese entonces en la torre del medio, se
encontraron testimonios, como los del Sr. Rafael Hernández y su esposa, la Sra.
Marina María Bolaños, quienes recuerdan que ese reloj estaba, no en la torre de
en medio, sino en la derecha, y lo reafirman haciendo memoria de que fue esa
torre la que se cayó durante unos sismos ocurridos, aproximadamente en
1927[cxxx], en los que les toco “salir a dormir a fuera”, aclaran que ese reloj
no es el mismo que hubo después, ya que aquel “tenía otra música”. Así mismo
recuerda la Sra. Refugio Alfaro, agregando que era de péndulo, y tan bueno que
“hasta se escuchaba la hora en los cantones”. Por otro lado, para el Sr. José
A. Castillo, el reloj se ubicaba en la torre del centro de la fachada. Así lo
sabe el Sr. Julio César Navarrete Lemus, por referencias de su mamá, quien le decía
que “la fachada ha sido modificada, era más alta, en la torre central estaba el
reloj”. Sobre la misma línea, pero con una referencia inusitada, el Sr. Gonzalo
Alvarado y su esposa, Sra. Berta Cuellar de Alvarado, dicen que el reloj estaba
en el centro, pero que se encontraba en un “cajón de madera”.
Sobre estas posiciones habría que traer a cuenta, que si
bien en 1909 el reloj se instaló en la torre del centro, para 1915 esa fachada
resultó dañada por un terremoto -ver sección 5.1.5- debiendo ser sustituida; es
posible que en la nueva fachada se cambiara su posición, dejando en esta
ocasión el reloj en una torre lateral; posteriormente un evento sísmico como el
referido en 1927, o 1932 o 34, que de igual manera habría deteriorado la
estructura, obligó a refaccionarla y distribuirla en la manera que estaba en
1909.
El Sr. Francisco Vásquez, sostiene que: “en 1932, siendo
párroco Carlos Portillo Vélis, y a causa del daño provocado por un terremoto,
se decidió botar una de las torres (izquierda), quedando la estructura hasta el
triángulo (actual triangulo de la fachada). En esta torre estaba un reloj
viejo, que fue colocado en una torre construida provisionalmente de madera,
mientras se reconstruía la que se había botado” Esta información confirma que
el reloj estaba en una de las torres, y que un terremoto la deterioró; al mismo
tiempo refiere al cajón de madera del que ya otros informantes habían hablando
como lugar provisional en el que funcionó el reloj mientras se reconstruía la
estructura.
En 1942 «se empezó la construcción de una torre para colocar
el reloj público. En Septiembre ya funcionaba en su lugar.[cxxxi]» mismo que
conserva hasta la actualidad.
Finalmente, el Sr. Rafael Pacas y su esposa Milagro Alfaro,
comentan que antiguamente, las campanas se ubicaban en las torres laterales,
contando cada torre con dos campanas pequeñas, las que, para ser tocadas,
requerían que la persona subiese por medio de las gradas de caracol, ubicadas
en el interior de la torre izquierda (norte), y que también por ese motivo, en
lo alto de la estructura, existe un “caminito” que de la torre izquierda
conduce a la torre derecha. Así lo confirma el Sr. Gonzalo Alvarado y su esposa
Berta Cuellar de Alvarado quienes dicen que esto cambio, luego de la reconstrucción
que se hizo en 1943. Estos dos testimonios nos darían indicios de que el reloj
estaba en el centro, ya que las torres laterales eran utilizadas para las
campanas.
5.3 De 1948 en adelante
Luego de la conclusión de la reparación en la fachada de la
iglesia, hecha en 1943, no se tiene datos de otras actividades relacionadas a
intervenciones en el templo.
Desde abril de 1948 hasta el año 2000, la parroquia de San
Pedro Nonualco fue administrada por los padres franciscanos provenientes de
Italia. Por su cercanía en el tiempo son los más queridos y recordados por los
pobladores actuales; así mismo, sus obras son las más recientes y de las que
mejor se tiene memoria. Para la Sra. Rosa Alfaro Martínez, estos sacerdotes son
“los que más han modificado, los que más han trabajado por la iglesia”. De
igual manera nos refiere el Sr. Juan Bautista Rodríguez, quien dice que “estos
padres eran entusiastas para las grandes obras”, como ejemplo, nos comenta que
la catedral de Zacatecoluca es obra del P. Rufino Bugiti, uno de estos
sacerdotes franciscanos que estuvo en San Pedro también.
Vale aclarar que para abordar este tercer período, no se
contó con el registro de las Visitas Pastorales hechas entre 1943 y 1967, por
no hallarse los libros de Gobierno Parroquial en el APSPN, sin embargo se
cuenta con otras fuentes útiles.
5.3.1 Capilla del “Niño Zarco”, baranda del baptisterio y
reparación del techo.
La primera acción de los padres franciscanos al tomar la
parroquia fue decorar «el interior de la iglesia. […] Con seis hombres en dos
meses se hizo la Capilla para el Niño Zarco, se cambió la baranda de madera del
baptisterio por una de hierro [y se redujo] para facilitar el acceso a la
iglesia[cxxxii]» En la sección 5.2.3 se hablaba de esta baranda de madera que
fue sustituida y que databa de 1924
En 1950, se «reparó el techo a un costo de
¢1,032.00[cxxxiii]»
5.3.2 Las campanas
Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla, realizó una
Visita Pastoral Extraordinaria «para la Solemne Bendición de las campanas, el
20 de junio de 1952[cxxxiv]», dichas campanas fueron «traídas de Italia, e
instaladas en una torre especialmente preparada. El costo total de esta obra
fue de ¢10,162.50[cxxxv]» Las campanas anteriores fueron cambiadas, según el
Sr. Francisco Vásquez, por que se habían deteriorado. Explica el Sr. Víctor M.
Arias Parada, que antes de la colocación de las campanas, hubo necesidad de
reforzar la torre central, para ello se le colocó columnas hechas con cemento y
hierro en lo más alto de la construcción, para que pudiera sostener de mejor
manera el pesor que se les iba a incorporar con las campanas y la estructura
metálica que las sostiene. El actual sacristán del templo, Sr. Francisco López,
ratifica que se tuvo que hacer algunos ajustes a la torre central, él recuerda
que anteriormente solo tenía dos “ventanas” y que por la introducción de las
campanas hubo que hacer cuatro, quizá para que el sonido pudiera expandirse
mejor.
Uno de los datos más importantes para esta investigación,
tiene que ver, con el momento de la instalación de las campanas, ya que se
hicieron modificaciones importantes en la estructura de la fachada. El Sr. José
A. Castillo recuerda que se hizo un hueco en la parte maciza de la portada,
exactamente atrás de la mezanine del coro, este, que aun en la actualidad
existe, tiene la función de servir como base para manipular el juego de sogas
que mueven las campanas; así mismo, se hicieron incisiones entre esta hueco y
la torre central -que está exactamente arriba- lugar por donde pasan las sogas
que unen el mecanismo por medio del cual se mueven las, con la persona que las
toca; anteriormente no se tenía necesidad de esto, por que las campanas se
tocaban de diferente forma: se subía por las escaleras de caracol, en la torre
izquierda, y se llega directamente a ellas, las campanas actuales no funcionan
así, por que son de “movimiento”.
En la instalación trabajaron varias personas, el Sr. José M.
López A., nos explica que Mauricio Borgonobo, propietario del Beneficio “San
Antonio” de la ciudad de Zacatecoluca, prestó un “tecle” (mecanismo de poleas)
de los que se usaban en su Beneficio, para subir las campanas; el Sr. Víctor M.
Arias Parada agrega, que es cierto que Borgonobo prestó el “tecle”, y que fue
el “Ing. Palomo”, el que las colocó. También el ya citado Sr. Francisco Vásquez
dice haber participado en la instalación, juntamente con el Sr. Daniel Porras
Galiano. Vale decir que además de la instalación propiamente dicha de las
campanas, se instaló primero, el soporte metálico que habría de sostenerlas, el
cual fue traído también de Italia.
Como decíamos, la instalación de las campanas es uno de los
acontecimientos más recordados, los lugareños se sienten muy orgullosos, y no
falta quien sostenga que son “las mejores campanas de El Salvador, que ni en San
Salvador las tienen”. El día de su llegada a San Pedro fue un día de fiesta,
hubo comitivas que las fueron a recoger al puerto donde desembarcaron de su
viaje desde Italia, otros las fueron a esperar a la carretera; el Sr. Fidel
Hernández dice que en esos días laboraba en San Vicente, y que hasta allí
“llegaron hojas sueltas de invitación, para ir a recoger las campanas que
traían de Italia”. Todo este proceso se registra en algunas fotos, una nómina
de las personas que aportaron ayuda económica para su compra, e incluso una
bendición papal para las campanas, que se encuentra en el interior de la
iglesia, casi al final de la nave izquierda (norte), pegadas en la pared.
5.3.3 El coro
El Sr. Marcelino Reyes, recuerda que anteriormente, sobre la
entrada principal de la iglesia (mezanine), se ubicaba la zona para los
músicos; utilizada por “filarmónicos” locales, pero que eran “propiamente de
coro”. El Sr. Isidoro Méndez Pérez, recuerda a Don Abilio Gutiérrez, quien se
encargaba de “contestar en otro idioma la misa, con sus solfas en un bastón”;
por su parte, la Sra. Refugio Alfaro, también recuerda a “Tomás Cabeza, quien
era el director de coro, encargado de contestar en latín” al sacerdote durante
la celebración. Pero el director de coro más recordado, es, sin duda, Don
Teodoro Ventura, quizá por ser el más contemporáneo de todos.
Para el Sr. José M. López A., la ubicación del coro en lo
alto de la entrada, tenía la función de distribuir mejor el sonido, cosa que
ahora no se entiende por la gran potencia de los equipos e instrumentos
utilizados. Posteriormente, la zona para los músicos se ubicó en el costado
derecho del presbiterio, el Sr. Agapito H. Aquino, calcula que, hace unos 45 o
50 años que ya no “trepan los músicos” indicando precisamente este cambio de
posición.
5.3.4 Los altares y camarines, ventanas y puertas.
Otro cambio importante, esta vez en el interior del templo,
fue el que se dio a mediados de la década del 50. Se trató de la sustitución de
los altares y camarines, por los nichos en la pared: en 1956 se hicieron
«nichos de concreto a costo de cuarenta colones c/u, con marcos de hierro y
vidrio[cxxxvi]» Los pobladores coincidieron en afirmar en que el cambio se
debió a que “ocupaban mucho campo”. El Sr. Rafael Pacas y su esposa Milagro Alfaro
dicen que este cambio se dio “por que la población crecía y necesitaba
espacio”; el Sr. Agapito H. Aquino, comentó que “la gente tenía la costumbre de
ir a besar a todos los santos” y que con el cambio se les quitó. El P.
Maximiliano Atilio Martini, párroco en ese entonces, reafirmó que la
sustitución se dio por el gran espacio que ocupaban, además, estos muebles se
habían convertido en “nidos de ratas”.
De los altares que se quitaron, dice el P. Maximiliano,
parte fue llevada a la iglesia de El Calvario, otros estaban demasiado
deteriorados y fueron deshechos. Aprovechando que se había quitado los
camarines, se pintó la iglesia, los pilares fueron decorados con unas formas de
“mármol”, esto es, sobre la pintura de aceite recién aplicada se frotaba un taco
de hule y con eso se le daba forma de “mármol” al decorado, el nombre del
artesano responsable de esta decoración nos lo da el Sr. José A. Castillo: Juan
Morataya, que vivía en Zacatecoluca y era primo de suyo.
El Sr. Rafael Hernández recuerda que uno de estos altares
fue llevado a la ermita del cantón La Comunidad.
Algunos nombres de los carpinteros que habían trabajado
antiguamente en la elaboración de estos altares de madera son, según el Sr.
José A. Castillo, “Agapito Gómez y Amancio Merino”. También se obtuvieron los
nombres de los albañiles que trabajaron en la elaboración de los nichos en la
pared: El Sr. Marcelino Reyes dice que fue Julián Ventura; mientras que el Sr.
Froilán Melara recuerda que fue su papá, Sr. Nicolás Melara el encargado de esa
obra y además agrega que “se aprovechó para modificar las ventanas que eran
cuadradas y que ahora son de marco de hierro y vidrio, en forma de medio punto;
los horcones encontrados en la estructura de las ventas fueron sustituidos por
que estaban deteriorados”, él mismo terminó ese trabajo. Esto lo remacha el P.
Maximiliano: “las ventanas no tenían la forma actual, eran cuadradas y de
madera. Al (Colegio) Santa Cecilia se mandó a hacer la estructura metálica de
la ventana, allí mismo se cortó el vidrio aunque se compró en un almacén
particular” Si bien no lo recuerda exactamente cree que fue Don Froilán Melara
el que se las instaló, por que con Don Nicolás, su papá, se molestaron por el
precio y fue Froilán el que tomó el trabajo.
Varios informantes nos dijeron que antiguamente la iglesia
no tenía ventanas[cxxxvii], sólo puertas, y que estas fueron mandadas a hacer
con posterioridad, así lo refieren por lo menos tres entrevistas: con Sr. José
M. López, Sra. Refugio Alfaro y esposos Pacas Alfaro. Así mismo, el Sr. Arias
Parada nos explicó, que también algunas puertas del templo fueron sustituidas,
estas eran de “hechura, talladas” y que cuando se quitaron, él trabajó en
adaptar una, para el templo de El Calvario, misma que fue sustituida cuando se
le puso las puertas de hierro que ahora tiene.
5.3.5 El Presbiterio
En 1957, siendo párroco el P. Maximiliano A. Martini se
«repule y pinta[cxxxviii]» el presbiterio; más tarde, -luego de renovar la
instalación eléctrica[cxxxix]– en 1962, en tiempos del P. Aquiles Gugole y «con
motivo de las celebraciones del 50º aniversario de San Pedro Nonualco[cxl]» se
construye uno nuevo, esta se bendijo «el 10 de abril […] Asistieron al solemne
acto el Sr. Ministro del Interior, varios diputados encabezados por Don Vicente
Gálvez y el Sr. Gobernador Político Departamental[cxli]» El Sr. Félix
Rodríguez, recuerda que los principales cambios que se hicieron entonces -en el
presbiterio- fueron: que “se instaló el cortinaje y se pinto la estructura de
azul y amarillo tierno, además de subirle nivel”.
El Sr. Froilán Melara, dice que la mayor parte de la
estructura actual del presbiterio es obra suya, ya que hubo detalles, como la
instalación del mármol en el piso, que corrió a cargo de la empresa que lo
vendió. Entre las principales modificaciones que se hicieron al presbiterio,
está la elevación de nivel, ya que antiguamente solo lo separaba un grada del
nivel del resto de la estructura, al pie de la primera grada se construyeron
dos nichos, “por si algún día había necesidad de sepultar a algún sacerdote”.
Como se menciona arriba, entre 1962 y 1963 «El reverendo
Padre Aquiles Gugole enladrilla […] la iglesia (el presbiterio) con bonito
mármol[cxlii]» El Sr. Julio César Navarrete, afirma que este piso de mármol fue
donado por el Sr. Vicente Gálvez, al igual que la imagen de Jesús Muerto;
efectivamente se ha encontrado una invitación[cxliii] datada en febrero de
1962, en la que se dice que el día 4 del mismo mes, se llevaría a cabo la
bendición de dicha imagen y que esta ha sido obsequiada por el mencionado Sr.
Gálvez; así mismo, en las gradas que del presbiterio suben hacia el sagrario,
existe una placa que relaciona al Sr. Gálvez, con dicha donación.
En mayo de 1963 se tuvo la visita pastoral hecha por el
obispo de la diócesis de San Vicente, Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla, en
la que se lee: «Elogio el trabajo llevado a cabo, por el Párroco con la
colaboración de todos, en el Presbiterio de la Iglesia. Los exhorto a seguir
prestando su colaboración para terminar los trabajos empezados[cxliv]»
5.3.6 Las bancas
Algo que se recuerda muy bien de la administración del P.
Aquiles Gugole, es la dotación de bancas para la iglesia parroquial. Para tal
fin, nos comenta el Sr. Víctor M. Arias Parada, se creo un Comité, siendo su
presidente el Sr. Julio César Navarrete; para la elaboración se pidió la
contribución de la población y esta respondió con el donativo de la madera
requerida; el Sr. José María Candray recuerda que las personas que más dieron
madera fueron los del Cantón La Carbonera, y recuerda en especial a los señores
Prudencio Ventura, Marcelino Jiménez y Simeón Magaña, como los principales
donantes, mucha gente dio en menor cantidad, según sus posibilidades; casi toda
la madera colectada fue de cedro y laurel. Los encargados de la fabricación de
estos muebles fueron, el Sr. Marcelino Hernández y el propio Sr. Julio César
Navarrete.
El Sr. Navarrete comentó al respecto, que ciertamente
Marcelino Hernández y él, se encargaron de la construcción: el sacerdote les
mostró un dibujo que, según les dijo, era un diseño tomado de una iglesia de
San Salvador, y les preguntó si creían tener capacidad de reproducirlo, a lo
que ellos contestaron que lo intentarían. Una vez consumada la primera banca,
se la mostraron al cura, quien quedo satisfecho, ellos propusieron hacerle una
mejora al diseño, que tenía que ver con el asiento plano del boceto original,
que ellos consideraban quedaría mejor con una concavidad; se intentó y el
resultado agradó tanto al sacerdote, que dispuso que todas se hicieran así. De
manera anecdótica, el Sr. Navarrete comenta que esa primea banca modelo aun
existe entre las que se utilizan en el templo, se diferencia justamente por su
asiento plano, en contraste del resto que tienen asiento cóncavo. En efecto,
esa banca existe y fue mostrada por el sacristán del templo. Sobre el diseño,
el informante únicamente sabe que era el de un iglesia de San Salvador, pero no
sabe de cual; casualmente en una visita a la Basílica de Guadalupe, se encontró
que las bancas de ese templo son casi exactamente iguales a las del templo de
San Pedro Nonualco, con la diferencia que el trabajo de labrado de los
laterales es mucho más fino en San Pedro, es más, parece que en la Basílica ese
trabajo no fue terminado; en una consulta al sacristán del lugar, dijo que él
tiene más de 15 años de estar en el puesto y que desde entonces esas bancas ya
estaban. Queda la duda si el estilo fue tomado de esa Basílica, o ambos
lugares, la Basílica y el templo de San Pedro, tomaron ese diseño de una
tercera iglesia que no conocemos.
Antes que se construyeran las bancas, en la iglesia no
existían más que algunos “reclinatorios” mandados a hacer por las familias que
tenían mayores posibilidades económicas y que eran de su uso exclusivo. El Sr.
José Hernández Valencia dice que algunos de estos inclusive tenían “cadenas,
para que solo el dueño se sentara”; otros eran construidos de tal forma que
tenían bisagras para ser doblados cuando no estaban en uso; en otros casos solo
dejaban el mueble para reclinarse y se llevaban la silla, según nos explican el
Sr. Gonzalo Alvarado y su esposa. Una vez hechas las bancas, muchas personas
retiraron los reclinatorios de su propiedad, a pesar de ello, en la bodega de
la iglesia aun quedan un par de ejemplares.
El 6 de Enero de 1964 el padre Gugole entrega la parroquia a
su sucesor, al hacer un recuento de lo hecho en los últimos cuatro años y
medio, menciona, entre otras cosas:
« […] 92 bancas para la iglesia, aproximadamente cuestan ¢70
c/u
Instalación nueva de luz eléctrica material 2177.85
Mano de obra para instalación 219.00
Reparación Altar Mayor 561.05
Material presbiterio con traída [ flete] 3328.00[cxlv]»
5.3.7 Nueva intervención en la fachada
Una nueva intervención en la fachada se dio entre 1964 y
1966[cxlvi], en tiempos del P. Peregrino. A raíz de unos temblores que hubo en
la zona de San Vicente; sobre este incidente dice el Sr. Rafael Hernández, que
la iglesia se “reventó” del repello. El Sr. Francisco Acevedo, relata que en
esa fecha él tenía 18 años, y participó en esos trabajos, lo que se le hizo fue
“botarle todo el repello viejo que tenía, y que estaba hecho a base de cal y
arena de bordo”, al quitar el repello se dieron cuenta que la construcción no
tenía nada de hierro, a no ser que lo tuviera internamente; los maestros de
obra que se encargaron de la reparación no eran del pueblo, eran originarios de
San Juan Nonualco, y habían sido traídos por el P. de Zan. En ese mismo tiempo,
recuerda que Tolio Bolaños, originario del Barrio Guadalupe de San Pedro, junto
a otras 6 personas trabajaron en las molduras de la fachada, que también se
reconstruyeron. Estos datos son reconfirmados por el Sr. Julio César Navarrete.
Ademas se aprovecho para reparar daños en las puertas del templo[cxlvii]
Luego de estas intervenciones, los esfuerzos se concentraron
en la construcción de la nueva iglesia de El Calvario, por lo que parece que
hubo un período en el que no se hicieron más intervenciones, o al menos la
gente no las recuerda, quizá por ser pequeñas.
En una entrevista hecha al P. Peregrino Francesco de Zan en
1967, en la que dice haberse hecho cargo de la parroquia de San Pedro Nonualco
en 6 de enero de 1964, sostiene que cuando llegó, tenía dos proyectos
principales: «1º Repello y decoración de la Fachada de la iglesia. 2º
Construcción del Calvario[cxlviii]» Esto concuerda con lo dicho anteriormente.
Al parecer, los trabajos en la fachada habrían concluido, precisamente en 1967,
ya que se ha encontrado una nota sobre una visita corta hecha por Mons. Pedro
Arnoldo Aparicio y Quintanilla «el domingo 27 de junio a las 4:00 p.m. para la
Solemne bendición de la fachada de la iglesia parroquial[cxlix]»
Abonando a lo dicho, datada en 1965, se ha encontrado una
correspondencia[cl], sobre un estudio que hizo la Casa MUGDAN S.A. para llevar
a acabo la pintura de la fachada que se iba a realizar después de un repello
general y arreglo de molduras. Se cálculo que sólo en materiales se requerían
¢1,160.43. No se dice si se realizó o no.
5.3.8 Trabajos en el techo y renovación de instalación
eléctrica
Durante la segunda administración del padre Maximiliano
Martini, se sustituyó buena parte de la madera que sostiene el techo, esto, sin
necesidad de quitar el cielo falso del templo, el trabajo recayó sobre el Sr.
Froilan Melara y Santiago Bernal aproximadamente en 1972. También se cambió
parte de la duela machihembrada que forma el cielo falso del templo, eso se
hizo por que estaban “picadas” por el paso del tiempo. Además, en ese mismo
año, se renovó la instalación eléctrica
5.3.9 Reconstrucción de la torre izquierda.
Más o menos en 1983, y a raíz de una serie de temblores
sucedidos en San Vicente, la torre izquierda (norte) de la fachada se calló,
siendo reconstruido por el Sr. Froilán Melara y utilizando para ello materiales
modernos, incluso hierro. Así lo confirma el propio Sr. Melara, el P. Martini,
la Sra. Refugio Alfaro, el Sr. Francisco Acevedo y el Sr. Francisco López, este
último también recuerda que el Sr. Melara hizo un muro que separa el atrio al
frente de la iglesia, con el patio izquierdo (norte) que antiguamente eran un
solo espacio. Para los informantes, esa reconstrucción de la torre izquierda
explica por qué no se calló para los terremotos de 2001 y quedó en mejores
condiciones que el resto de la fachada, esto tendría que ver con que en la
reconstrucción se le puso hierro.
5.3.10 Varios trabajos de carpintería, y pintura en 1980
El Sr. Víctor M. Arias Parada fue durante mucho tiempo el
carpintero de planta de la parroquia. En la década de 1980, colaboró en varias
obras de carpintería, entre las que recuerda está la revisión que hizo de toda
la estructura del techo, en la que se reparó gran parte de esta; así mismo, se
encargó de examinar el estado de los pilares que sostienen la iglesia,
encontrando que todos ellos se hallaban en buenas condiciones, en esa ocasión
se dio cuenta que estos pilares están asentados en una piedra “laja” de 1.50
metros de profundidad. A raíz del terremoto del 86 uno de las columnas
principales de la estructura de la nave central se deterioró, quedando
gravemente rajada; en vista de que el daño era grande y que para poder ser
reparado totalmente se tendría que desmontar buena parte de la estructura del
techo y que eso implicaría no solo gasto sino complicaciones de carácter
técnico, ya que esa reparación “no era algo que cualquiera pudiera hacer”, se
optó solo por subsanarla, para ello utilizó alambre de púas, con el que se
rodeo todo la columna de extremo a extremo evitando con ello que se terminara
de abrir con un movimiento brusco o con el paso del tiempo; sorprendentemente
esa reparación soportó los terremotos de 2001. La columna de la que hablamos se
encuentra en la esquina nororiente del presbiterio, tiene un diámetro de 12
pulgadas; nos advierte el Sr. Arias Parada que no es visibles desde el
exterior, para verla hay que salir sobre el techo. Al parecer existe una doble
pared entre el presbiterio y la sacristía, lugar en el que se localiza la
mencionada columna. Esto, de alguna manera es confirmado por el testimonio del
Sr. José M. López A., quien nos ha dicho que “recuerda que antiguamente existía
una especie de pasadizo entre las pared y el altar de la iglesia, de ese lugar
salían los monaguillos y el sacerdote para dar la misa”
También en los 80, se dio la “segunda mano de pintura a la
iglesia”, en ella trabajo nuevamente el Sr. Arias Parada, quien de manera
anecdótica comenta que a la hora de pintar el pináculo de la fachada, el
sacerdote se mostró muy sorprendido por su valor, ya que anteriormente a él,
solo una persona había tenido el valor de hacerlo, por esa razón le dijo que él
era el “segundo Eusebio Melara”, nombre de esa persona
5.3.11 Sustitución del altar mayor.
El Sr. Arias Parada nos dice que a finales del 80 y
principios del 90 fue sustituido el Altar Mayor del presbiterio, de esta altar
recuerda que tenía un trabajo muy fino “gótico”, el cambio se decidió por que
madera estaba muy deteriorada. Sobre este altar, ha dicho el Sr. José M. López
A., que era muy parecido al que aun se mantiene en la Basílica del Sagrado
Corazón de Jesús, en San Salvador; era de “madera con gradas incrustadas” nos
dice la Sra. Refugio Alfaro, era grande y bonito, empotrado en la pared. Según
el Sr. Marcelino Reyes, en ese altar había “camarines con la Virgen, San Pedro
y el Dulce Nombre de Jesús”, curiosamente este informante expresa que “Don
Lázaro[cli] dijo que se cambiara por que no le gustaba”, así también nos dijo
el Sr. Rafael Hernández. Es curioso, nadie más dijo algo parecido, pero que lo
hayan mencionado dos personas alguna implicación tiene.
Hablando sobre el tema, supimos los nombres de carpinteros
que trabajaron en la iglesia: Agapito Gómez, que trabajó en diversos detalles;
“Don Chico y su hijo Amancio”, ambos de apellido Merino. De igual manera el Sr.
Gilberto Valencia, que trabajó como ayudante de tallador en diversos trabajos
en el templo.
Los esposos Pacas Alfaro, ya citados, comentan que el altar
de la nave izquierda, tiene alguna semejanza con ese altar principal que se
quitó, esta era de caoba, sin embargo, el P. Maximiliano Martini dice que él no
recuerda que se parecieran. Añadió, que cuando este altar fue removido, parte
de el se guardó en la sacristía, y otra parte de esta y de los otros que se
quitaron, fueron guardados y aun se utilizan en actividades parroquiales,
especialmente un par de columnas.
El Sr. Arias Parada colaboró en ese cambio, con los trabajos
de carpintería; como ya conocía lo de la declaratoria de Monumento, sugirió al
P. Maximiliano, que hablase con Don Lázaro López (papá del diputado que impulsó
la declaratoria) para saber si era necesario un permiso para llevar a cabo la
modificación, esta donde él entiende, Don Lázaro habría conseguido ese permiso.
En esa ocasión, a la par de hacer los trabajos de
albañilería que dieron la forma actual al altar, se sustituyó la pared que
antes cubría el altar mayor, que era de duela machihembrada. El Sr. Arias
Parada trabajó en eso, utilizando playwood de 1 pulgada. El P. Maximiliano
confirma esta información, y nos dice que esa madera, antes de ser utilizada
fue curada con extremo cuidado, para asegurar su buena conservación.
5.3.12 Construcción de los últimos nichos.
A pesar que la mayoría de los camarines fueron sustituidos a
mediados de los 50´, en 1995 todavía quedaba al menos uno, localizado en la
parte final de la nave derecha, lugar en el que últimamente se localizaba el
coro, este fue sustituido por un nicho en la pared, efectuado, según el Sr.
Arias Parada por Eligio Méndez, del Barrio Guadalupe. Además de ese, recuerda
que hay por lo menos otro, que se diferencian de los primeros que se hicieron
por que estos tienen otro estilo
5.3.13 Modificación del baptisterio
Otra de las modificaciones que se han hecho fue el cambio en
el baptisterio, más o menos en los años 90; se cambio por que la pilita estaba
muy cercana a la pared y eso podría ocasionar daño e incomodidad, se dejó como
está en la actualidad. El trabajo fue hecho por Froilán Melara
5.3.14 Renovación de instalación eléctrica y pintura
En los años 90, se dio nuevamente una renovación en la
instalación eléctrica, esta corrió a cargo del Sr. Julio Molina. Además, en
diferentes ocasiones se pinto el interior y también el exterior, incluso los
pilares.
5.4 Conclusión preliminar.
Al finalizar este recorrido, queda claro que en el recuento
de las intervenciones que ha sufrido el templo católico de San Pedro Nonualco,
encontramos varios acontecimientos de importancia que tienen que ser valorados
críticamente al momento de evaluar la patrimonialidad del templo. Por ejemplo,
las sucesivas modificaciones en la fachada, de la que al menos se pueden
registrar cinco (ampliación del templo en 1901, terremoto de 1915, eventos
sísmicos de la década del 30, introducción de las campanas en 1951 y temblores
en 1983) nos llevan a concluir en que es muy difícil tratar de encontrar
elementos originales. De igual manera, varios cambios se han dada en el
interior del templo (modificación del presbiterio y baptisterio, introducción
de nichos, ventanas y bancas, eliminación de altares y camarines etc.), algunos
de cuales llevaron vulnerabilidad a la estructura
Antes y después de la declaratoria de Monumento Nacional, el
templo ha sido modificado hasta en sus últimos detalles, por lo que en realidad
hay muy poco en él que pueda considerarse verdaderamente original.
6. SOBRE LA DECLARATORIA DE MONUMENTO NACIONAL
El tercero de nuestro objetivos específicos tiene que ver
con definir cual era el ambiente en el que se generó la declaratoria de
Monumento Nacional.
6.1 El Sr. José María López Argueta, y la declaratoria.
El Decreto Legislativo que declaró Monumento Nacional al
templo consigna que la solicitud de la declaratoria corrió «a iniciativa de los
diputados José María López Argueta y Evaristo Molina[clii]». En entrevista con
el Sr. José María López Argueta, para contextualizar el surgimiento del
decreto, dijo que sus motivaciones fueron la “inquietud de hacer algo por el
pueblo” y la reflexión de la importancia del templo como “insignia” de la
localidad, también influyó en su iniciativa, el “honrar” a su padre quien “era
un gran devoto” y al mismo tiempo, la consideración de que el gobierno podría
hacerse cargo de aportar el dinero para la manutención del edificio.
Al impulsar la declaratoria en la Asamblea, el principal
argumento presentado fue el de la “colonialidad” del edificio; sin embargo, una
conversación con el Br. Jorge Lardé y Larín (quien hizo mención de una fuente
que denotaba que el templo de San Pedro no era tan antiguo) paralizó esta
intención. Mientras resolvía el inconveniente, optó por impulsar la misma
declaratoria para el templo del vecino pueblo de Santa María Ostuma, del que
nadie dudaba su antigüedad[cliii]. Aunque no se resolvió la inquietud de la
antigüedad del templo de San Pedro, se aprobó la declaratoria prosiguiendo a
medias con el mismo argumento: aunque el templo no era enteramente colonial, sí
tenía parte que lo eran.
El Sr. López Argueta acepta que nunca existió un estudio
técnico que dictaminara la antigüedad de la estructura, las conversaciones
sostenidas con Lardé y Larín nunca se hicieron constar por escrito y por tanto
se careció de fundamentación científica para la declaratoria.
6.2 Los pobladores actuales de San Pedro Nonualco y su
percepción sobre el decreto.
Sobre la declaratoria también se consultó a los actuales
pobladores de San Pedro Nonualco, se les hizo tres preguntase: ¿Cuándo se dio
el decreto, se supo aquí en San Pedro? ¿Quién lo hizo? ¿Cuáles cree Ud. que
fueron sus motivaciones?
6.2.1 Conocimiento del Decreto, al momento de la aprobación.
Sobre este punto existen opiniones encontradas. Mientras
algunas personas dijeron haber conocido del decreto al momento de su
aprobación, como por ejemplo, el Sr. Julio César Navarrete, quien además
comenta que “los más versados del pueblo decían que estaba bueno, se decía que
el gobierno repararía los daños”. Otros en cambio, dicen que jamás se había
hablado de eso, al respecto, la Sra. Lucia Ayala nos dice que “sobre eso del
patrimonio, ella nunca supo que fuera declarada [la iglesia] hasta ahora que
esta pasando este gran problema con la gente de CONCULTURA”; el Sr. Rosendo
Cortés Jiménez dice algo parecido: “eso se descubrió cuando fue a hacerse el
gran problema [de la reconstrucción del templo] se había entrego al Ministerio
la iglesia, ya no quedaba al mando del pueblo”. Hay quienes, como el Sr.
Froilán Melara, tienen una posición intermedia: “el pueblo lo supo aunque no
hubo mucha bulla por eso”; en este sentido, los señores Fidel Hernández y Julio
César Cortés Cerón, dice que “cuando se dio la declaración se supo en el
pueblo, aunque no se supo concretamente por qué”.
El testimonio más importante al respecto, es el que provine
del P. Maximiliano Atilio Martini, encargado de la parroquia en el momento de
la declaratoria. El P. Maximiliano comenta, que un día se apareció Don Lázaro
López, mostrándole con mucho orgullo el decreto, él se “contrario” con Don
Lázaro, ya que no se le informó del proceso que se seguía, sino hasta que ya
todo estaba consumado.
Evidentemente todas las posiciones que hemos reseñado son
ciertas, al momento de la declaratoria muy poca gente se dio cuenta de hecho,
una vez consumado tuvo poca importancia ya que la gente aún no acaba de comprender
bien las implicaciones Salta a la vista que el proceso se hizo sin tomar en
cuenta a la población, nisiquiera al propio párroco, que tenía todo el derecho
de ser informado, ya que el decreto tiene repercusiones serias para la
actividad parroquial.
6.2.2 Conocimiento del impulsor del decreto.
Casi todos los informantes supieron dar noticias sobre el
impulsor del decreto. Curiosamente lo que primo fue una confusión, algunos no
saben bien si fue Don Lázaro López, o su hijo José María. El Sr. Agapito Hernández
Aquino, nos habló de “un diputado que nacionalizó la iglesia, en los años del
PCN”. Aunque muchos hicieron referencia concreta a “Don Chema”, no fueron pocos
los que dijeron que quien hizo todo eso fue su papá “Don Lázaro”, lo que en
realidad demuestra el poco conocimiento que la gente tiene de todo ese proceso.
6.2.3 Motivaciones para el decreto.
Antes de abordar este punto, es necesario advertir que las
opiniones recogidas, entre los pobladores actuales de San Pedro Nonualco, están
predispuestas por los inconvenientes que el decreto ha ocasionado en la
reconstrucción del templo; para la gente, lo único que ha hecho es detener el
proceso de reparación, sin que se pueda notar un beneficio. En consecuencia,
cuando se les consultó sobre este tema, sus respuestas están impregnadas de ese
malestar; sin embargo hay algunas en las que ese malestar no pesa.
El Sr. Tobías Burgos dijo que “quizá don Lázaro lo hizo por
que admiraba la portada de la iglesia”. Para el Sr. Froilán Melara “Don Lázaro
la impulsó, queriendo hacer un bien para el pueblo”; el Sr. Julio C. Navarrete
dice que “Don chema lo hizo por querer hacer algo por el pueblo y por que su
papá era también muy religioso”.
Por otro lado, hay quienes dice que los motivos tiene que
ver con que “Don chema se dijo -voy a salir bien con esto”, otros opinan que
por “querer sobresalir”, algunos piensan que los motivos de la declaratoria,
fueron “eminentemente políticos” o por “quedar bien con el gobierno”. Incluso,
alguien dijo que el motivo principal fue que el diputado “no tenía que hablar”,
por “malentendimiento”. Hubo personas que se expresaron fuertemente y que no
aportaron nada, por ello se ha omitido esas opiniones.
6.3 Conclusión preliminar.
Sobre el contexto del decreto las conclusiones son simples:
Las principales motivaciones que tuvo el Sr. José María
López Argueta para promover el decreto son al menos cuatro: 1º Inquietud de
hacer algo por su pueblo, 2º Consideración del templo como “insignia” del
pueblo, 3° Honrar la religiosidad de su padre, 4º Considerar que le gobierno se
haría cargo de las manutención del templo
Queda claro que el argumento usado para la declaratoria es
endeble, nunca existió un estudio técnico que validara las consideraciones que
se hace sobre el templo, y por lo tanto no puede medirse la patrimonialidad del
inmueble sobre la base falsa de la información que da el decreto.
Los pobladores de San Pedro Nonualco, nunca estuvieron al
tanto de las implicaciones del la declaratoria. Esta se dio de manera
inconsulta a la población y a las autoridades religiosas locales, por ende, los
pobladores muestran gran desconocimiento de los detalles relacionados al
decreto. En la actualidad, la población de San Pedro Nonualco, no ve con buenos
ojos la declaración, ya que únicamente les ha traído inconvenientes.
7. CONCLUSIONES GENERAL.
Llegando al final de este trabajo, a continuación se
presentan las conclusiones generales, no sin antes advertir, que por muchos
aspectos de este informe, las conclusiones que se presentan solo pueden ser consideradas
preliminares.
Teniendo en mente los objetivos que moldearon esta
investigación, las principales conclusiones generales son:
Toda la información recopilada apunta, a que el inicio de la
construcción del templo católico de San Pedro Nonualco, se dio entre 1875 y
1885. De igual modo, el argumento que proponemos como motivo de esa nueva
construcción, es principalmente, un evento sísmico, inclinándonos a pensar en
el registrado en 1880 como causante de un deterioro de la anterior estructura.
En consecuencia a esta conclusión, el templo católico en modo alguno puede ser
considerado colonial.
El registro de las intervenciones que ha sufrido la
estructura y los muebles del templo, nos llevan a concluir que en la
actualidad, prácticamente no existe ninguna zona del mismo que no haya sido
intervenida. Estas intervenciones han sido desde muy leves, hasta verdaderos
cambios en la estructura o los muebles, por lo que sería muy difícil tratar de
encontrar elementos que puedan articular el estilo original.
La declaratoria de Monumento Nacional del templo católico de
San Pedro Nonualco, fue, prácticamente, una acción de tipo personal. Carente de
toda fundamentación técnica, que jamás a tenido verdadera importancia ni local,
ni nacionalmente, sino una vez sucedidos los terremotos de 2001.
Con la confianza de que a través de estas conclusiones, se
dé paso rápido a la restauración del templo católico de San Pedro Nonualco,
dada la urgencia que la población tiene de contar con el mismo, se pone fin a
este informe.
8. ANEXOS
8.1 Anexo 1: Decreto Legislativo que declara Monumento
Nacional el templo católico de San Pedro Nonualco.
DECRETO No 522.
LA ASAMBLE LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR,
CONSIDERANDO:
I. Que el templo católico de la ciudad de San Pedro
Nonualco, departamento de La Paz, constituye una joya histórica de la Época
Colonial y una obra artística digna de conservación, tanto por su estilo
arquitectónico, como por la obras que alberga a su interior;
II. Que es deber constitucional del Estado salvaguardar la
riqueza artística, histórica y arqueológica, como parte del tesoro cultural
salvadoreño;
POR TANTO,
en uso de sus facultades constitucionales y a iniciativa de
los diputados José María López Argueta y Evaristo Molina
DECRETA:
Art. 1.
Declarase Monumento Nacional el templo católico de la ciudad
de San Pedro Nonualco, departamento de La Paz, sede de la Iglesia parroquial
del citado municipio
Dicho monumento incluye el edificio principal del templo, el
atrio y edificaciones accesorias.
Art. 2.
Cualquier reparación que se haga para su conservación deberá
conformarse al estilo arquitectónico actual del templo, a fin de perpetuar su
originalidad, y sólo podrá efectuarse previa autorización y bajo la supervisión
de la Dirección General de Urbanismo y Arquitectura.
Art. 3.
El presente Decreto entrará en vigencia ocho días después de
su publicación en el Diario Oficial.
DADO EN EL SALON DE SESIONES DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA;
Palacio Legislativo: San Salvador, a cuatro días del mes de mayo de mil
novecientos setenta y ocho.
Rubén Alfonso Rodríguez
Presidentes
Alfredo Morales Rodríguez
Vice-Presidente
Benjamín Wilfredo Navarrete
Vice-Presidente
Mario S. Hernández Segura
Primer Secretario
José Mauricio Velásquez
Primer Secretario
Matías Romero
Primer Secretario
Mauricio Gutiérrez Castro
Segundo Secretario
Pablo Mateu Llort
Segundo Secretario
Víctor Manuel Mendoza Vaquedano
Segundo Secretario
CASA PRESIDENCIAL: San Salvador, a los diez días del mes de
mayo de mil novecientos setenta y ocho.
CARLOS HUMBERTO ROMERO
Presidente de la República.
Armado Leonidas Rojas
Ministro del Interior
Carlos Antonio Herrera Rebollo
Ministro de Educación
PUBLÍQUESE EN EL DIARIO OFICIAL.
Julio Ernesto Astacio
Ministro de la Presidencia
de la República.
Diario Oficial. San Salvador 22 de mayo de 1978. N° 259
Decreto N° 522
8.2 Anexo 2: Listado de informantes
LISTA DE INFORMANTES
Dando las gracias a todas estas personas, sin las cuales no
hubiera sido posible reconstruir la historia del templo de San Pedro Nonualco
NOMBRE /EDAD/ RESIDENCIA
1-Acevedo, Francisco /56/ Barrio Guadalupe
2-Alfaro Martínez, María Rosa /84/ Barrio El Calvario
3-Alfaro, María Refugio /76/ Barrio El Calvario
4-Alfaro de Pacas, Milagro /78/ Barrio El Calvario
5-Alvarado, Gonzalo /79/ Barrio El Calvario
6-Arias Parada, Víctor Manuel /89/ Barrio San José
7-Argueta Castillo, José /80/ Barrio El Centro
8-Ayala, Lucía /80/ Barrio San José
9-Beltrán, Josefina /90/ Barrio El Calvario
10-Bolaños, María Marina /78/ Cantón La Comunidad
11-Burgos Alfaro, Tobías /77/ Barrio El Calvario
12-Candray, José María /82/ Cantón La Comunidad
13-Cornejo, María Carmen /74/ Barrio El Centro
14-Cortés Ceron, Julio César /66/ Barrio San José
15-Cortés Jiménez, Rosendo /83/ Barrio Concepción
16-Flores, Olimpia /s.d/ Barrio Guadalupe
17-Gómez Ramos, Basilio /83/ Barrio Concepción
18-Hernández Aquino, Agapito /82/ Barrio El Centro
19-Hernández, Fidel /84/ Barrio San José
20-Hernández Reyes, Rafael /85/ Cantón La Comunidad
21-Hernández Santos, José Ignacio /65/ Barrio El Calvario
22-Hernández Valencia, José /89/ Barrio El Centro
23-López Argueta, José María /67/ Barrio El Centro
24-López de Miranda, Dominga /63/ Barrio El Centro
25-López, Francisco /55/ Barrio Concepción
26-Manzanares, Jesús /s.d/ Zacatecoluca
27-Martini, Maximiliano Atilio /83/ San Juan Nonualco
28-Mejía, Julio /41/ Barrio Concepción
29-Melara, Froilán /75/ Barrio San José
30-Melara, Petrona de Carmen /49/ Barrio San José
31-Méndez Pérez, Isidoro /89/ Cantón La Comunidad
32-Navarrete Lemus, Julio César /69/ Barrio El Centro
33-Orellana, Sergio /s.d/ Barrio El Calvario
34-Pacas Alfaro, ana milagro/s.d/Barrio El Calvario
35-Pacas, Rafael /81/Barrio El Calvario
36-Palacios, Pedro Celestino /s.d/ Barrio El Centro
37-Parada de Melara, María Elvira /73/ Barrio San José
38-Parada, Luis Alonso /64/ Barrio San José
39-Pérez de Hernández, María Alicia /61/ Barrio El Calvario
40-Pérez, Josefa /70/ Barrio El Calvario
41-Reyes, Marcelino /92/ Barrio Guadalupe
42-Rodríguez, Félix /72/ Barrio El Calvario
43-Rodríguez Funes, Félix /s.d/ Barrio El Calvario
44-Rodríguez, Juan Bautista /80/ Barrio San José
45-Romero, Américo Napoleón /61/ Barrio San José
46-Trinidad Cuellar de Alvarado, Berta Elvira /s.d/ Barrio
El Calvario
47-Valencia Funes, María Laura /79/ Barrio Guadalupe
48-Vásquez, Francisco /79/ Barrio Guadalupe
49-Ventura de Rosales, Rafaela /78/ Barrio El Calvario
* s.d = sin datos.
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES A LOS SEÑORES.
RUBÉN ARNOLDO ORTÍZ DURÁN.
AUXILIAR ARCHIVISTA
Y
RAFAEL FLORES.
DIRECTOR DEL ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE SAN
SALVADOR.
POR SU AMABILIDAD Y COLABORACIÓN, EN ESTA INVESTIGACIÓN.
[i] Orellana Menjívar, Sergio Antonio. “Mensaje del Sr. Alcalde
Municipal”.Revista oficial de las fiestas patronales en honor a San Pedro
Apóstol. San Pedro Nonualco. Junio de 2001. p. 2
[ii] «de 2565 viviendas, tanto en el área rural como urbana,
quedaron en estado inhabitable 2559» Manzanares, Jesús. Estudio monográfico
Casa de la Cultura de San Pedro Nonualco (Inédito). San Pedro Nonualco 2002.
Sección de anexos.
[iii] Decreto Legislativo N° 522, Diario oficial Tomo Nº
256, Número 93, del 22 de mayo de 1978
[iv] En la localidad se ha conformado la Asociación de
Desarrollo Comunal de San Pedro Nonualco (ADESCOSAPEN), que por parte de la
parroquia se dedican a coordinar lo relativo a la reconstrucción del templo.
[v] Para quienes la restauración forma parte de la Propuesta
de Conservación del Patrimonio Histórico Cultural. Ver: GTZ- Alcaldía Municipal
de San Pedro Nonualco- Vice Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano. Plan
Estratégico Territorial de San Pedro Nonualco, Resumen Ejecutivo. San Pedro
Nonualco 2004 p. 8
[vi] Para comprender mejor este término Ver. Lara Figueroa,
Celso A. Cultura, artes populares e historia en Guatemala. Subcentro regional
de artesanías y artes populares. Guatemala 1991. pp. 14, 68, 185-205 y la nota
6, en la p. 219
[vii] «la investigación sociológica, folclórica o historia oral,
en todas las cuales la entrevista formalizada es parte esencial de su método.»
González Alcantud, José Antonio. “Oralidad: tiempo, fuente, transmisión” en
Aguirre Baztán, Ángel. Etnografía. Metodología cualitativa en la investigación
sociocultural. Alfaomega Grupo Ed. México 1997. p. 148
[viii] La metodología antropológica encuentra su locus en
este tipo de trabajo, habiendo variedad de enfoques para explicarlo. Pritchar
dice al respecto que «además de la utilización de las fuentes, el antropólogo
debe recoger las tradiciones orales y las narraciones históricas del pasado del
pueblo investigado. […] La representación en la tradición oral y escrita, es lo
que dice recoger el antropólogo. Esta tendencia recibe el nombre de
etnohistoria». Pritchar, Evans. citado En Azcona, Jesús. Para comprender la
antropología. I La Historial. Edit. Verbo Divino, España 1989 p. 115
[ix] Marroquín, Alejandro Dagoberto. San Pedro Nonualco,
investigación sociológica. Edit. Universitaria. El Salvador, 1964. p. 13
[x] Cardona Lazo, Antonio. Diccionario Geográfico de la
República de El Salvador. Publicaciones del Ministerio de Economía. El
Salvador, 1954 p. 208
[xi] Vivo Escoto, Jorge A. El poblamiento Náhuatl en El
Salvador y otros países de Centroamérica. Ministerio de Educación, Dirección de
Cultura. Dirección de Publicaciones. El Salvador. 1973 p. 21
[xii] Ibid p. 27
[xiii] Mejía de Gutiérrez, Gloria Aracely. La cultura pipil
en El Salvador. Sección de Etnografía. Departamento de Investigaciones del
Patrimonio Cultural. Inédito. p. 44
[xiv] Geoffroy Rivas, Pedro. Toponimia Nahuat de Cuzcatlán.
Ministerio de Educación, Dirección de Publicaciones. El Salvador 1982. p. 136.
[xv] Citado en Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. p.
56
[xvi] Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. pp 56-61
[xvii][xvii] García de Palacios, Diego. “Carta dirigida al
Rey de España por el Oidor de la Real Audiencia de Guatemala, año 1576”, en
Colección de documentos importantes relativos a la República de El Salvador
Tomo I. Ministerio de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública. Imprenta
Nacional. El Salvador 1921. p. 30
[xviii] Citado en Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit.
p. 58
[xix] Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. p. 53
[xx] Cortés y Larraz, Pedro. “Descripción geográfico-moral
de la Provincia de San Salvador”, en Colección de documentos importantes
relativos a la República de El Salvador Tomo I. Ministerio de Relaciones
Exteriores e Instrucción Pública. Imprenta Nacional. El Salvador 1921. p. 125
[xxi] Gutiérrez y Ulloa, Antonio. Estado General de la
Provincia de San Salvador, Reino de Guatemala, año de 1807. Ministerio de
Educación. Dirección General de Publicaciones. El Salvador 1902 p. 30
[xxii] Citado en Marroquín, Alejandro Dagoberto. Op. Cit. p.
60
[xxiii] López, Lorenzo. Estadística general de la República
de El Salvador. Imprenta del Gobierno. El Salvador 1858. p. 21
[xxiv] Dawson, Guillermo J. Geografía elemental de la
República de El Salvador. Paris 1890 p. 54
[xxv] Lardé y Larín, Jorge. El Salvador: historia de sus
pueblos, villas y ciudades. Departamento editorial del Ministerio de Cultura.
El Salvador 1957 p. 391
[xxvi] Barberena, Santiago I. Monografías departamentales.
Biblioteca Popular. Dirección de Publicaciones e impresos. CONCULTURA. El
Salvador 1998. p. 283
[xxvii] Ver: Browning, David. El Salvador, la tierra y el
hombre. Ministerio de Educación, Dirección de Publicaciones. El Salvador. 1975.
p. 197
[xxviii] Estos dato corresponden a un censo realizado por la
municipalidad para efectos de control posterremoto, fueron proporcionados por
el Sr. Félix René Mejía, Jefe del Catastro de dicha municipalidad, en mayo de
2004
[xxix] Ver Anexo 1
[xxx]Cardenal, Rodolfo. El poder eclesiástico en El Salvador
(1871-1931). UCA Editores, El Salvador, 1980. p. 145. Para tener una idea más
amplia de lo que significaban estas visitas y de su instauración, se puede ver.
Delgado, Jesús. Sucesos de la historia de El Salvador. I Introducción a la
historia de la iglesia en El Salvador (1525-1821). Edición Sesquicentenaria.
Colección Nueva Evangelización I. Arquidiócesis de San Salvador 1991. pp
241-268.
[xxxi] Cardenal, Rodolfo. op. cit. p. 145
[xxxii] Ibid p. 146
[xxxiii] Ibid Ver la nota 4, en la p. 174
[xxxiv] Ibid p. 147
[xxxv] En una de las Visitas Pastorales ( =V.P. ),
registrada en los archivos de San Pedro, encontramos una definición de lo que
eran en sí las actas de Visita Pastoral «no siendo sino […] la constancia
escrita que los Señores Obispos o Visitadores dejan de las disposiciones que
dictan para obtener la finalidad o el objeto que se persigue, cual es, el de la
santificación de las almas, facilitando ésta, ya estatuyendo medios adecuados,
ya corrigiendo abusos, ya mostrando la mejor manera de cumplir la voluntad del
Creador, no podemos menos de reforzar esa toda nuestra autoridad, las
prescripciones que han dado y que están consignadas en los libros que se
guardan en el Archivo de la Parroquia, y hacemos particular mención del Acta de
Visita anterior, para que se cumplan las cláusulas» Archivo de la parroquia de
San Pedro Nonualco (lo citaremos en adelante con estas siglas APSPN). Auto de
Visita Pastoral (en adelante lo citremos como A.V.P.) Libro 35 de Bautismos
Folio 407
[xxxvi] “Visitas Pastorales a la parroquia de San Pedro
Nonualco”, en Programa General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco.
San Pedro Nonualco 1967
[xxxvii] Archivo Histórico del Arzobispado de San Salvador
(en delante citado como AHASS). A.V.P, Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1850-1854 Fol. 194-197
[xxxviii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. “Historia de la
construcción de la iglesia de San Pedro Nonualco”, en Programa General de las
Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco. San Pedro Nonualco 1967
[xxxix] Cortés y Larraz, Pedro. op. cit. p. 125
[xl] El vecino municipio de Santa María Ostuma hasta antes
de los terremotos de 2001, contaba con un templo datado alrededor de 1770;
históricamente, esta población fue un anexo de la parroquia de San Pedro
Nonualco, por lo que la existencia de este templo construido en estas fechas
hace más plausible el hecho de que en San Pedro ya existiese uno igual o mejor.
[xli] Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. p. 63
[xlii] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1850-1854. Fol. 194
[xliii] López, Lorenzo. op. cit. p. 21
[xliv] APSPN. A.V.P. Libro 12 de Bautismos, Fol. 105
[xlv] APSPN. A.V.P. Libro 14 de Bautismos, Fol. 248
[xlvi] CONCULTURA. Departamento de Investigaciones, Sección
de Etnografía. Fichas Bibliográficas y de campo de San Pedro Nonualco, La Paz.
Julio 1973; Octubre 1975. Este documento se puede consultar, en la actual
Departamento de Difusión de Investigaciones de CONCULTURA, bajo el código
DEF0004CM
[xlvii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[xlviii] APSPN. A.V.P. Libro 18 de Bautismos, Fol. 97
[xlix] Ibid Fol. 99
[l] Ibidem.
«Generalmente el obispo cobraba 50 pesos por derechos de
visita. La parroquia además pagaba un peso por cada libro visitado y cierto
porcentaje, el cual no puede establecerse por que variaba mucho, por las
cantidades de dinero glosadas en los libros de cuentas de fábrica, cofradías y
cuadrante parroquial»: Cardenal, Rodolfo. op. cit. p. 147
[li] Como anexo del A.V.P., se encuentra la Lista de
Suscripciones para la reconstrucción del templo de San Pedro Nonualco, organizada
por el Obispo; donde se encuentra un listado con los nombres de las personas
pertenecientes a la mencionada Junta, se encuentra en el libro de bautismos
número 23, en el fol. 44. Vale decir, que la contribución del obispo fue la más
alta, seguida por la de Don Eustaquio Rodríguez de 25 pesos, mientras que el
promedio de aportación de las 62 persona presentes fue de 4.50 pesos. Esa noche
se recogió en total 285 pesos.
[lii] APSPN. A.V.P. Libro 23 de Bautismos, Fol. 40-41
[liii] Ibid. Fol., 42
[liv] El P. Manuel Velásquez estuvo a cargo de la parroquia
de San Pedro Nonualco en tres períodos: 1884-1898, 1913-1917 y 1921-1922:
“Lista cronológica de párrocos”, en Programa General de las Fiestas Patronales
de San Pedro Nonualco. San Pedro Nonualco 1967
[lv] Como dijo desconocer la edad de su papá al momento de
realizar esa labor para la iglesia, le solicité su fecha de nacimiento, la cual
también desconocía; se recurrió entonces a la edad que tenía cuando falleció.
El Sr. Rodríguez dijo que su papá murió de 78 años en 1959, por lo cual habría
nacido en 1881
[lvi] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Articulo cit.
[lvii] Ibidem
[lviii] Ibidem
[lix] Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. p. 179
[lx] Este proceso puede verse en: Guidos Véjar, Rafael. El ascenso
del militarismo en El Salvador. UCA Editores. El Salvador 1980 pp. 45-66
[lxi] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxii] “Desarrollo de la enseñanza en San Pedro Nonualco”,
en Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San Pedro
Nonualco 1968
[lxiii] Alvarenga, Edwin R.; Hernández, Douglas A. y
Hernández Flores, Daniel A. Cronología de sismos destructivos en El Salvador.
Servicio Geológico Nacional, Área de Sismología. Documento.
[lxiv] Ibidem
[lxv] Martínez, Néstor, compilador. Historia sísmica del
Valle de las Hamacas. Suplemento especial publicado en el diario Co-Latino. 13
de marzo de 2001. pp. XIII
[lxvi] APSPN. A.V.P. Libro18 de Bautismos, Fol. 99
[lxvii] APSPN. A.V.P. Libro 12 de Bautismos, Fol. 105
[lxviii] APSPN. A.V.P. Libro 14 de Bautismos, Fol. 248
[lxix] CONCULTURA Doc. Cit.
[lxx] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxi] López, Lorenzo. op. cit p. 22
[lxxii] APSPN. A.V.P. Libro 18 de Bautismos, Fol. 98-99
[lxxiii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxiv] Ibidem
[lxxv] Ibidem
[lxxvi] Gómez Elías, Ana María Auxiliadora y Flores Melara,
Domingo Benjamín de Jesús. Proyecto investigación y análisis de daños, fachadas
principal laterales, paredes, techo, conjunto Atrio y elementos arquitectónicos
del conjunto, propuesta de restauración. Templo parroquial de San Pedro
Nonualco. Julio de 2003. Documento. La referencia se encuentra bajo el título
Descripción Técnica, en la sección de anexos.
[lxxvii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxviii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxix] Marroquín, Alejandro Dagoberto. op. cit. pp. 71-72
[lxxx] Ibidem
[lxxxi] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1926-1932. Fol. 100
[lxxxii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxxiii] Ibidem
[lxxxiv] Ibidem
[lxxxv] “Hechos notables de la parroquia de San Pedro
Nonualco”, en Programa General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco.
San Pedro Nonualco 1967
[lxxxvi] APSPN. “El Reloj” en Libro 25 de Bautismos Fol. 0
(se encuentra en la primera página, la que no está numerada)
[lxxxvii] APSPN. Nota encontrada en. Libro 25 de Bautismos,
Fol. 367
[lxxxviii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[lxxxix] Ibidem
[xc] Lardé, Jorge. “El terremoto del 6 de septiembre de 1915
y los demás terremotos de El Salvador”, en Jorge Lardé. Obras Completas tomo 1.
Ministerio de Cultura. Departamento Editorial. El Salvador 1960 p. 41
[xci] Lardé, Jorge. op. cit. p. 72
[xcii] Un registro de esta, se encuentra en: Lardé y Larín,
Jorge. El Salvador: inundaciones e incendios, erupciones y terremotos.
Biblioteca de Historia Salvadoreña Vol. 5 Dirección de Publicaciones e
Impresos. CONCULTURA. El Salvador 2000. p. 124
[xciii] “Hechos notables de la parroquia de San Pedro Nonualco”.
en Programa General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco.
[xciv] APSPN. A.V.P. Libro 29 de Bautismos, Fol. 109
[xcv] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1917-1920. Fol. 149. (Se a utilizado esta acta, por que esta más completa en
este numeral 16, que la copia en el archivo parroquial de San Pedro)
[xcvi] APSPN. A.V.P. Libro 29 de Bautismos, Fol. 112
[xcvii] Ibidem
[xcviii] Ibid. Fol. 108-109
[xcix] Ibid. Fol. 110
[c] Históricamente, la devoción a las imágenes formó parte
de la contrarreforma, la expresión más conocida de esta devoción es la
cofradía: «frente al movimiento iconoclasta luterano y protestante en general,
[las cofradías] inculcaron la devoción a los santos venerados en las imágenes»
Delgado, Jesús. op. cit. p. 153
[ci] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[cii] Ibidem
[ciii] Ibidem
[civ] Ibidem
[cv] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1920-1925. Fol. 268
[cvi] Ibidem
[cvii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[cviii] Ibidem.
[cix] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1926-1932. Fol. 99
[cx] Ibid. Fol. 101
[cxi] Ibid. Fol. 103-104
[cxii] “Hechos notables de la parroquia de San Pedro
Nonualco”, en Programa General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco.
[cxiii] APSPN. A.V.P. Libro 35 de Bautismos, Fol. 404
[cxiv] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1942-1944 Fol. 123
[cxv] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[cxvi] Ibidem
[cxvii] APSPN. A.V.P. Libro 35 de Bautismos Fol. 404
[cxviii] Ibid. Fol. 406
[cxix] de Zan, P. Peregrino O.F.M. Artículo cit.
[cxx] de Zan, P. Peregrino O.F.M. “Presbítero José Antonio
Pacas Morán. Breve historia de los trabajos realizados por los párrocos en San
Pedro Nonualco desde el año de 1943 hasta la fecha”, en Revista Sampedrana.
Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San Pedro Nonualco 1968
[cxxi] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1942-1944 Fol. 130
[cxxii] de Zan, P. Peregrino O.F.M. “Historia de la
construcción de la iglesia de San Pedro Nonualco”
[cxxiii] Ibidem
[cxxiv] AHASS. A.V.P. Libro de Actas de Visita Pastoral Años
1942-1944 Fol. 130
[cxxv] Ibid. Fol. 120-121
[cxxvi] Ibid. Fol. 122
[cxxvii] Ibid. Fol. 123
[cxxviii] Ibid. Fol. 124-125
[cxxix] de Zan, P. Peregrino O.F.M. “Historia de la
construcción de la iglesia de San Pedro Nonualco”
[cxxx] Según la Sra. Bolaños, ella recuerda haber tenido
unos 10 años, para cuando ocurrieron esos temblores, en la actualidad tiene 78,
de allí procede la fecha señalada que ella no asegura sino solo relaciona
[cxxxi] de Zan, P. Peregrino O.F.M. “Historia de la
construcción de la iglesia de San Pedro Nonualco”.
[cxxxii] Sigarán, J. Mamerto Pbro. “Fr. Rugifo Lino Bugitti:
Frailes Franciscanos en San Pedro Nonualco. Breve historia de los trabajos
realizados por los párrocos en San Pedro Nonualco desde el año de 1943 hasta la
fecha”, en Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San
Pedro Nonualco 1968
[cxxxiii] Pérez, Agustín. “Fr. Santos Cosme Spessoto:
Frailes Franciscanos en San Pedro Nonualco. Breve historia de los trabajos
realizados por los párrocos en San Pedro Nonualco desde el año de 1943 hasta la
fecha”. en Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San
Pedro Nonualco 1968
[cxxxiv] “Bodas de Plata de la Diócesis de San Vicente”, en
Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San Pedro
Nonualco 1968
[cxxxv] Pérez, Agustín. Artículo cit.
[cxxxvi] Molina Flores, Baltasar. “Datos biográficos del
Párroco Maximiliano Atilio Martini: Frailes Franciscanos en San Pedro Nonualco.
Breve historia de los trabajos realizados por los párrocos en San Pedro
Nonualco desde el año de 1943 hasta la fecha”, en Revista Sampedrana. Fiestas
patronales de San Pedro Nonualco. San Pedro Nonualco 1968
137 Vale aclarar que los informantes hablaban de la
inexistencia de ventanas en las paredes bajas del templo; en la información que
se tiene de 1902 se habla de ventanas, pero aquí, al parecer, se referían a las
ventanas que el templo tiene en la parte alta de la nave central.
[cxxxviii] Molina Flores, Baltazar. Artículo cit.
[cxxxix] Espinoza, María Luisa. “Fr. Aquiles Humberto
Gugole: Frailes Franciscanos en San Pedro Nonualco. Breve historia de los
trabajos realizados por los párrocos en San Pedro Nonualco desde el año de 1943
hasta la fecha”, en Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro
Nonualco. San Pedro Nonualco 1968
[cxl] Ibidem.
Probablemente se refiere a los 50 años de la designación de
ciudad y cabecera de distrito, dada en 1912.
141 Ibidem
[cxlii] de Zan, Peregrino. “Crónica de los trabajos
materiales y espirituales de los Padres Franciscanos, en la República de El
Salvador, de julio de 1962 a junio de 1963” en Boletín La Virgen de Fátima.
Número 26 Septiembre de 1963. Planes de Renderos, San Salvador.
[cxliii] APSPN. Varias cartas y documentos en relación a la
actividad parroquial Libro 1948-1970.
[cxliv] APSPN. A.V.P. Libro Cuarto de Gobierno Eclesiástico.
Fol. 59
[cxlv] Ibid. Fol. 73–74
[cxlvi] Montes, Jorge Emilio. “Fr. Peregrino Francesco de
Zan: Frailes Franciscanos en San Pedro Nonualco. Breve historia de los trabajos
realizados por los párrocos en San Pedro Nonualco desde el año de 1943 hasta la
fecha” en, Revista Sampedrana. Fiestas patronales de San Pedro Nonualco. San
Pedro Nonualco 1968
Aunque se han tenido a la vista los A.V.P. de 1966 y de
1969, en ellos no hay información útil para este trabajo: A.V.P. Libro Cuarto
de Gobierno Eclesiástico. fol. 104-108,138-140
147 Ibidem
[cxlviii] Palacios Rodríguez, Guillermo. “Con el P.
Peregrino de Zan. Entrevista” en Programa General de las Fiestas Patronales de
San Pedro Nonualco. San Pedro Nonualco 1967
[cxlix] “Bodas de Plata de la Diócesis de San Vicente”, en
Programa General de las Fiestas Patronales de San Pedro Nonualco.
[cl] PSPN. Varias cartas y documentos en relación a la
actividad parroquial Libro 1948-1970. Parroquia de San Pedro Nonualco.
[cli] Don Lázaro López, era el papá de don José M. López,
quien fungió como diputado en la Asamblea Legislativa, fue él quien impulsó el
decreto de nombramiento de Monumento Nacional. Su papá detentó los cargos
«Secretario de la Congregación de Adoradores, 1940; Presidente de la Sociedad
de Padres de Familia, Sección Secundaria, además tesorero. 1953-67. Tesorero
del Patronato de la Unidad de Salud, Alcalde de San Pedro Nonualco, 1956,
Diputado suplente, 1964-68; Diputado propietario, 1968-74; Alcalde Municipal,
1952-54 y 1976-78» Así es mi tierra: “Edición especial, Departamento de La Paz”
Volumen 7. El Salvador 1977. Pp 150
[clii] Ver anexo 1
[cliii] Curiosamente el decreto de declaratoria del templo
de Ostuma se dio el mismo día que el de San Pedro e incluso se nombro Sitio de
Interés Histórico, el cerro del Tacuazín o Casa Peña -nombres con los que se
conoce el refugio de Anastasio Aquino, en Santiago Nonualco-, también en ese
mismo día. Estos tres decretos se encuentran publicados en el mismo diario
oficial Nº 259, del 22 de mayo de 1978. En casi la totalidad de las
declaratorias de Monumento Nacional de iglesias la redacción del decreto solo
varia en el nombre del municipio y del templo, por lo demás son prácticamente
idénticos. Al respecto, puede consultarse el documento, Recopilación de
Decretos de Monumentos Nacionales, hecha por Elmer Flores Sánchez, de la
Dirección de Patrimonio Cultural en 1984. Este documento se encuentra en la
actualidad en la Departamento de Proyección de Investigaciones de CONCULTURA,
bajo el código DEA0007CH
Share this:
TwitterFacebook
7 comentarios
La Negrita, on octubre 1, 2008 at 5:29 pm said:
Muy buena información, de hecho, la necesito. Gracias por
dejarnos acceder.
Responder
Regina Orellana Croskery, on febrero 22, 2009 at 3:40 am
said:
Excellente informacion, como puedo encontrar historia sobre
mi familia:?
– Elias Alvarado
– Josefa Orellana
– Cornejo
– Maria Luisa Alvarado de Orellana
Gracias
Responder
nonualco, on marzo 3, 2009 at 4:15 am said:
Hola Regina Orellana, si desea informacion veremos en que se
le puede auxiliar, escribanos a sanpedrononualco@gmail.com y nos da mas
detalles sobre lo que desea.
Exitos en todo lo que hace. Att: Juan Pablo.
Responder
Reynaldo Pazzuelo, on marzo 27, 2009 at 11:22 pm said:
Es primera vez que leo algo de mi un Familiar; me alegra
mucho que por que de mi abuelo Don. Ricardo Jaime Elbir Pazzuelo Abrego solo me
conto muchas historia sobre mi antepasado. Los felicito y no saben la Joya que
vale para mi este documento.
Por cierto el papa de mi abuelo en algun momento hizo las
escaleras de la iglecia la puerta principal.
Responder
Reynaldo Pazzuelo, on marzo 27, 2009 at 11:25 pm said:
Por cierto me gustaria saber si tiene en su poder
fotografias o documento del padre Pazzuelo me encantaria saber como hera su
escritura.
Responder
Reynaldo Pazzuelo, on marzo 27, 2009 at 11:30 pm said:
Es primera vez que leo algo de mi un Familiar; me alegra
mucho que por que de mi abuelo Don. Ricardo Jaime Elbir Pazzuelo Abrego solo me
conto muchas historia sobre mi antepasado. Los felicito y no saben la Joya que
vale para mi este documento.
Por cierto el papa de mi abuelo en algun momento hizo las
escaleras de la iglesia la puerta principal.
Responder
Maritza Castano, on julio 22, 2010 at 10:25 pm said:
Gracias por tanta historia, mi madre nacio en San Pedro
Nonualco y me cuento muchas historias de su tio Don Lazaro Lopez. Por lo menos
de esta forma puedo contarle a mis hijos de mis antepasados, no se si los
primos de mi mama todavia residen en esa bella ciudad. Yo recuerdo haber ido
cuando tenia 5 anos y lo recuerdo con mucho carino. Actualmente vivo en los
Estados Unidos. Agradeceria un poco de mas historia o si alguien sabe de
nuestra familia.
Responder
Responder
Introduce aquí tu comentario...
Calendario
diciembre 2020
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31
« Oct
Blogroll
El primer Blog de San Pedro Nonualco
Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com. WP
Designer.
Privacidad & Cookies: este sitio usa cookies. Al
continuar usando este sitio, estás de acuerdo con su uso. Para saber má

No hay comentarios:
Publicar un comentario